La Falacia Narrativa
Nassim Nicholas Taleb habla en su último, y magnífico libro, El Cisne Negro sobre un concepto muy interesante “La Falacia Narrativa”. Y qué se esconde tras este nombre, pues la incapacidad del ser humano de aceptar la verdad desnuda y en muchas ocasiones inexplicable (con la información y capacidades que tenemos) y su obsesión por encontrar patrones explicativos a todo lo que sucede a su alrededor. Como bien explica Nassim “la falacia narrativa se dirige a nuestra escasa capacidad de fijarnos en secuencias de hechos sin tejer una explicación o, lo que es igual, sin forzar un vínculo lógico, una flecha de relación sobre ellos“.
Este hecho es muy perceptible en la vida cotidiana y en el trabajo pero es más sonrojante en los medios de comunicación. Ultimamente en lugar de recoger y contar hechos les ha dado por buscar razones a todo. El colmo es cuando tienen explicaciones certeras hasta para los caóticos movimientos bursatiles. ¿Por qué esta necesidad ilusa de querer comprenderlo todo? Una razón seguro es la verosimilitud, las cosas nos parecen más factibles cuando podemos darles un orden. Pero Nassim tiene otras dos razones (nótese la paradoja
)
Por un lado, dice que interpretamos de modo muy parecido a como realizamos otras actividades consideradas automáticas y ajenas a nuestro control, como la de respirar, esto es, nos cuesta más no teorizar que teorizar. Estamos programados para buscar el orden y la armonía. Seguramente porque lo contrario nos genera mucha ansiedad y angustia. Y por otra lado, cuanto más ordenada, menos aleatoria, más conforme a patrones y narrada sea una serie de palabras o símbolos, más fácil es almacenarla en la propia mente o volcarla en un libro u otro tipo de soporte. Así que hacemos todo lo posible, hasta auto engañarnos, a través de la simplificación de causas y efectos, con tal de ser capaces de almacenar más información.
En fin, deseamos el orden por encima de todas las cosas y entre todos estamos haciendo un mundo más caótico, ¿alguien tiene alguna explicación?


15 de diciembre 2008 a las 12:06 :
A día de hoy, David, es sonrojante comprobar cómo toda esa fauna compuesta por analistas bursátiles, financieros, brockers y banqueros siguen intentando -sin éxito,claro- formular/balbucear un relato más o menos articulado para tratar de explicar todo lo que está ocurriendo en el mundo financiero. ¿Todo para qué? para tratar de esconder -ya tarde- que han estado trapicheando durante décadas con los ahorros de todos nosotros: los más pobres, los de clase media y los millonarios.
La Falacia Narrativa era una forma más o menos elegante de esconder (bajo pomposas denominaciones: investment advisor, qualifing investor, hedge funds…que diría Madoff)lo que realmente había detrás: una élite de financieros sin escrúpulos,bandidos de guante blanco, con una insaciable hambre de riqueza que puede llevar al carajo al mundo occidental.
Y este era, hasta antayer, el modelo a seguir. Ésta era la élite económico-política que, escudados en lustrosos masters de las más prestigiosas universidades del mundo, y en una red de contactos que incluía las más influyentes familias y aristocracias, movía el mundo occidental. Todo era mentira. Falacias narrativas para esconder realidades inconfesables.
¿Hacia dónde tenemos que mirar ahora?, ¿quién va a articular un nuevo relato que restablezca el orden en el mundo occidental?
15 de diciembre 2008 a las 16:25 :
Hola David, yo creo que la clave está en esta frase: “Ultimamente en lugar de recoger y contar hechos les ha dado por buscar razones a todo.”.
Intentar explicar y encontrar sentido no lo considero una necesidad ilusa sino en muchos casos una tarea inacabada y decepcionante.
El problema de la falacia narrativa es que a relaciones claras entre los datos, o incluso habiéndolas, sustituye las explicaciones con más palabras. La falacia siempre es hija de la retórica, y poder mostrar o simular que uno tiene explicaciones, abrir la boca continuamente, también forma parte de ser alguien y te provee del status que te niega mantenerte en silencio y seguir investigando.
Y es que dar razones no es lo mismo que tenerlas, no?
16 de diciembre 2008 a las 10:56 :
@José Luis Azkarate, me temo que detrás de tantas razones vacias no hay más que ¡sálvese quien pueda! la última estafa ha demostrado hasta dónde han fallado los mecanismos de control.
@Yoriento, en efecto dar razones no es lo mismo que tenerlas. Pero tienes razón, ser capaz de dar razones es una forma generar estatus y reputación. Un indicador más de la importancia que damos los humanos a los marcos explicativos
16 de diciembre 2008 a las 20:39 :
Hola,
Hay un tema de la falacia narrativa que me inquieta tanto como los vanos intentos de algunos por explicar lo inexplicable:
¿Sirven las historias para contar la verdad?
Por ejemplo, ¿es un farsante ese simpático viejecito que nos explica a todos las razones de la crisis ninja?
El propio Taleb reconoce en el libro que por desgracia (sic) es difícil aprender sin narrativa. Por contra, parece que la narrativa está viciada por nuestra propia interpretación.
No sé, no sé, tantos años trabajando el storytelling como hta. de formación y ahora viene el puto Taleb a dejarme con la mosca…
17 de diciembre 2008 a las 9:12 :
@ionifaif, creo que la narrativa tiene muchas cosas positivas (nos da seguridad y nos permite “almacenar” más cosas) pero debemos ponerle un límite y pensar en nuevas formas de aprender en un entorno de sucesos altamente improbables (pero que ocurren).
Gracias por pasarte ionifaif
17 de diciembre 2008 a las 14:57 :
Apunto la recomendación
y sugiero un par de libros
“Alamut” de Vladmir Bartol
y de vuestro paisano Manu Leguineche -tendrás que buscarlos en una biblio pública pues están descatalogados-
” el camino más corto” – sobre mi proyecto personal 2009-
” el precio del paraiso”
” los topos”
” los ángales perdidos” sobre la infancia y las injusticias sociales
17 de diciembre 2008 a las 14:58 :
además de cualquiera de
Ryszard Kapuscinski
Robert D Kaplan
y ” Cartas contra la guerra ” de Tiziano Terzani