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Un amistoso tercer grado 9 comentarios

Conozco muy poquito el mundo de la consultoría, apenas empiezo a conocerlo de hecho. Una de las cosas que más me llama la atención por ahora es que cuando el cliente llama porque tiene un problema o una posible idea a desarrollar, sea el consultor quien cobre protagonismo explicando mil y una cosas a la empresa.

No se, es como si vas al médico y éste, en lugar de hacerte preguntas para saber mejor como ayudarte (“¿le duele aquí?, “¿tose mucho?”, “¿tiene moslestias digestivas?”, etc.) te “soltará” un “speech” sobre las enfermedades infecciosas. Ya digo, todavía no me entero de cómo van las cosas en este mundo pero, si por mi fuera, cada vez que nos llaman para poner en marcha temas de Empresa 2.0, (que es distinto del caso de las empresas que necesitan formación, y que están por lo tanto, supuestamente, en un estadio anterior) por ejemplo, empezaría sometiendo a un amistoso tercer grado a la organización en cuestión. No por simple sadismo, sino por conocer mejor como ayudarla identificando de antemano de qué “pie cojea”. Este conocimiento previo podría ahorrarnos muchas decepciones que se están produciendo, y las que llegarán, en el “dospuntocerismo” empresarial.

Aquí van mis preguntas para ese supuesto tercer grado. Para escribirlas me he basado en un reciente post de Don Hinchcliffe y en otro artículo de McKinsey que me recordaba hace unos días Andrés Bedia.

  1. ¿Dentro de su interés por la web 2.0, cuáles son los objetivos concretos que desearía alcanzar? ¿Cómo mediría el éxito de la iniciativa? ¿Estos objetivos concretos pueden asociarse, al menos en un principio, dentro de prácticas concretas de procesos que se vienen realizando hasta ahora?
  2. ¿Existen en su organización personas capaces de crear y dinamizar espacios sociales en Internet con una visión profesional? ¿Sabe qué personas dentro de su organización tienen inquietudes en esto de la web social de forma que pudieran liderar el movimiento? ¿Son valoradas por ello? ¿Cuentan con el apoyo de la dirección?
  3. ¿Conoce la organización la amplia variedad de aplicaciones y redes sociales más allá de las más conocidas (Facebook, Twitter, LinkedIn, etc.) ¿Conoce y hace seguimiento de redes sociales técnicas y específicas de su sector, ámbito profesional, etc.? ¿Es consciente de que las personas que le importan y con las que le gustaría conectar (clientes, proveedores, aliados, empleados, personas con talento, etc.) muy probablemente no tienen intención de visitar su web?
  4. ¿Es consciente de que la conversación sobre su empresa ya ha comenzado? ¿La está escuchando? ¿Estaría dispuesto a participar en una conversación humana, cercana y natural con sus clientes, proveedores, empleados, terceras personas, etc.? ¿Sabe que es una mala idea utilizar los canales sociales para comunicar con una estrategia “push” tradicional?
  5. ¿Asume que la capacidad de compatir contenidos de valor para su comunidad es la clave del “dospuntocerismo”? ¿Sabe que la reputación es una consecuencia de compartir información y  conocimiento?  ¿Qué contenido de valor podría aportar a su comunidad? ¿Comparte la idea de que la transparencia está adquieriendo el rol de la  objetividad?
  6. ¿Se ha planteado qué procesos o actividades podrían beneficiarse de una mayor transparencia? ¿Se puede llegar a imaginar cómo el conocimiento disperso entre personas externas a su organización podría ayudarle a ser más competitivo?
  7. ¿Considera la posibilidad de replantearse la forma en la que protege la propiedad intelectual del conocimiento de su organización? ¿Conoce las posibilidades abiertas por las licencias tipo Creative Commons?¿Cree posible que las personas participen junto con la empresa si ésta pretende proteger la propiedad intelectual de lo desarrollado en su exclusivo beneficio?
  8. ¿Está convencido de que la conversación no es contralable al 100%? ¿Sabe que censurar equivale a acabar con la participación? ¿Está preparado para responder críticas de forma rápida y contructiva?
  9. Sino supiera dónde acaba su comunidad o red de valor y dondé empieza su organización ¿Se sentiría cómodo?
  10. ¿Si obtuviese valor de una comunidad tendría mala conciencia? ¿Le parecería que está manipulando a esas personas? ¿Es consciente de que si eso se produce es que está en medio de una dinámica donde todo el mundo se beneficia de alguna forma? ¿Es capaz de imaginar una situación de ese tipo?

Sí, si entramos por la puerta de una empresa y sometemos a algún directivo a este tercer grado, casi seguro que nos mira con cara rara. Sin embargo, ahora que lo pienso quizás este guión de preguntas pueda servir como base para una investigación cualitativa basada en el estudio de casos sobre la Empresa 2.0. El objetivo básico del estudio sería ayudar a construir mejores modelos de implantación y adopción de la web social en las organizaciones. Como muestra el estudio de la Fundación Orange sobre el software social en la empresa española, ésta comienza a incorporar herramientas 2.0 pero, por lo que veo a mi alrededor al menos, sin tener claro el modelo de implantación ni las asunciones culturales básicas de lo que supone hacerlo. No en vano, la forma de proceder es sustancialmente distinta a anteriores proyectos típicos de TICs (ERP, CRM, etc.). Es sintomático como el estudio de la Fundanción Orange, siendo muy interesante,  se centra ante todo en el uso de herramientas pero no profundiza en los cambios culturales, y la forma de encararlos, que dan sentido a la web 2.0 en la empresa. A rellenar este hueco podría ir dirigido el estudio cualitativo que propongo.

En fin, si algún doctorando quiere lanzarse a hacer el estudio o alguien está dispuesto a financiarlo, ya saben…pasen sin llamar ;-)

Action Research 8 comentarios

Invitados por el Instituto Orkestra el jueves 2 de Julio estuvimos en el Palacio Euskalduna algunas personas hablando sobre las posibilidades de la Action Research. Ayudados por investigadores del Instituto Agder de Noruega repasamos las oportunidades, limitaciones y problemas de esta forma de enfocar la investigación.

La Action Research pone en juego tres elementos; acción, participación e investigación. Acción, por cuanto la investigación tiene que producir cambios en el entorno o en el sujeto sobre el que se investiga;  participación porque es preciso implicar en gran parte de las fases de la investigación a las personas protagonistas de dichos cambios si queremos que éstos tengan un efecto real sobre el terreno; investigación, ya que del proceso de cambio es indispensable destilar nuevo conocimiento que engrose el campo científico en el que estamos inmersos.

En OBEA, estamos trabajando con algunas organizaciones bajo las premisas que acabo de nombrar (si bien es cierto que tenemos que seguir mejorando nuestro enfoque metodológico) y me gustaría compartir algunas “lecciones aprendidas” de todo ello por si pudiera dar lugar a alguna idea más.

  • Bajo esta perspectiva el investigador tiene que arriesgar. Tiene que demostrar audacia para proponer acciones que tienen consecuencias reales y significativas (en nuestro caso en una organización determinada) y eso no es fácil de asumir. Leer y escribir en la biblioteca, o hacer prácticas en un laboratorio no conlleva ninguna responsabilidad frente a terceras personas o instituciones, cosa que sí sucede en la Action Research. Desde luego actuar es mucho más divertido y más gratificante en la mayor parte de las ocasiones pero…es más incomodo también.
  • Una vez que te incorporas a una organización con el rol de resolver un problema, es muy posible que termines bregando con asuntos del día a día que sólo tienen que ver con el objeto de la investigación original de una forma tangencial. Además, la organización termina esperando de ti que resuelvas problemas concretos o al contrario puede llegar a percibir el proyecto como un fracaso que genera decepción en ambas partes. En este sentido la línea que separa la investigación de la consultoría se vuelve muy fina, demasiado fina. Para evitar todo esto es preciso gestionar las expectativas de ambas partes de forma precisa antes de empezar a trabajar, entendiendo que la investigación tiene su razón de ser en problemas desestructurados y más orientados al futuro. Se trata de crear conocimiento en conjunto y no tanto de meramente transferirlo.
  • Este tipo de investigación genera resultados difícilmente publicables en las principales revistas científicas. En éstas se imponen los modelos cuantitativos, más orientados a la realización de estudios de campo estadísticos, que a la resolución de problemas de agentes concretos. Desde el momento en que los méritos de un investigador se miden por la cantidad y calidad de sus publicaciones estamos ante un gran handicap.
  • El investigador necesita de nuevas habilidades relacionales. En efecto, como dije más arriba es necesario contar con los protagonistas del cambio en su diseño e implantación. No siempre es fácil para una persona habituada a la universidad entender la idiosincrasia propia de las personas en una organización y, lo mismo se podría decir a la inversa. El investigador debe bajarse del pedestal de los modelos científicos elegantes y perfectos para entablar una relación de confianza con personas de una “cultura profesional” muy diferente y en muchas sentidos mucho más compleja. En este sentido, los conflictos pueden aflorar muy fácilmente, especialmente cuando el investigador comprueba reiteradamente que pierde el control del experimento apareciendo en el horizonte la incertidumbre sobre los resultados a obtener.
  • Por último, percibo que las administraciones públicas están apostando por este tipo de investigación en sus convocatorias de ayudas a la investigación.  Lo digo tanto por nuestra experiencia hasta ahora como por lo que pude escuchar en el seminario (había invitados del Gobierno Vasco, Diputaciones, etc.). No estaría de más que estas mismas instituciones hiciesen algo por cambiar los un tanto fosilizados métodos de evaluación de la calidad de los investigadores a los que nos tenemos que someter. Y no tan solo por las perspectivas que abre la Action Research sino por todo lo que está suponiendo el movimiento Open Research.

En fin, larga vida a los action researchers… ;-)

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