La Escuela de Organización Industrial ha puesto en marcha un proyecto llamado 20+20 que intenta indagar en nuevos sectores de la economía española que pudieran liderar la transformación del tejido empresarial hacia terrenos más sostenible y competitivos. En un primer momento, son cinco los sectores a analizar: digital, social, verde, creativo y abierto. A nosotros en colaboración con MIK nos corresponde trabajar el sector de la economía abierta. El núcleo de nuestra investigación será el estudio de 20 casos empresariales.
El estudio es un reto importante ya que es un sector poco visible por ahora y al que hemos estado intentando dar forma desde hace ya algunos meses con nuestras definiciones de empresa abierta. Es evidente que esta investigación nos va a permitir saber y comprender mucho mejor de que estamos hablando y por eso estamos especialmente ilusionados con este proyecto.
La empresa abierta es un concepto en formación y por lo tanto un tanto amplio y difuso por ahora. En nuestra definición preliminar se dan citan conceptos como: la inmanencia, la teoría de la autodeterminación en el trabajo, la actitud hacker, la emergencia, la subsidiariedad, etc. En lo que a mi respecta, de este nuevo “modelo de empresa” las cuestiones que más me llaman la atención y en las que estoy poniendo especial interés son tres:
La empresa abierta como cuarto sector: Estamos ante organizaciones con un fuerte compromiso o propósito social pero que no renuncian, ni mucho menos, a ser competitivas en un determinado mercado. Además del obligado repaso a la web FourthSector, también es muy recomendable seguir las ideas de Umair Haque para completar este hilo.
La empresa abierta como comunidad: Una comunidad en cuanto que reúne e involucra alrededor de un propósito a un conjunto de personas que no pertenecen necesariamente a la propia organización, dotando a este grupo de una identidad común y linea de acción compartida. Para este hilo de investigación me cuesta identificar autores o lugares de referencia, así que se agradecen las aportaciones
La empresa abierta como inteligencia colectiva: Más allá de formar una comunidad de interés, la empresa abierta debe ser capaz de hacer participar a los integrantes de esa comunidad haciendo que sean activos aportando su conocimiento a distintos procesos, productos, servicios, etc. Lo que finalmente redundaría también en alcanzar el propósito comunitario. Para este caso, todo lo que viene del Center for Collective Intelligence nos parece esencial, aunque también, y para evitar excesos de euforia alrededor del concepto recomiendo leer Infotopia.
Como soy un poco cuadriculado siempre me gusta dibujar o dar forma (en busca de orden supongo) a las ideas que voy perfilando así que ahí va éste gráfico que me salió ayer a partir de la ideas que os he contado.
Estoy seguro que la investigación que ponemos en marcha cambiará todo este punto de partida que tengo hoy, pero una investigación transparente, social o 2.0 también requiere por parte de los investigadores compartir los confusos inicios. ¡En eso estamos!
El pasado jueves me pase por el MBA de la Universidad de Mondragon para conversar con los asistentes al curso sobre cómo debe ser la presencia de las empresas en Internet teniendo en cuenta todos los cambios a los que estamos asistiendo. También repasamos algunos puntos a reflexionar antes de acometer cualquier acción en Internet y finalmente estuvimos echando un pequeño vistazo (cuatro horas se van enseguida) a qué estrategias, y cómo ponerlas en marcha, para asegurar una presencia eficaz en Internet. Aquí debajo dejo el material que utilicé si bien es verdad que gran parte del mismo no tuvimos tiempo en comentarlo.
La conversación generada durante la sesión resulto muy interesante. Resulta obvio que cada año que pasa las personas opinan e intervienen con mayor conocimiento de causa, signo evidente de que Internet es cada vez más un fenómeno presente en el mundo de los negocios. De lo dicho allí destaco cuatro cosas:
La primera reacción de las personas ante una ponencia de este tipo es del tipo “esto no va conmigo ya que soy parte de una empresa pequeña” o bien “esto está lejos de mi realidad porque trabajo en un sector industrial”. Es obvio que las posibilidades de Internet son más visibles para las empresas de consumo (cosa que escasea por lo que se ve en nuestro entorno) y que los ejemplos más “espectaculares” pertenecen a campañas desarrolladas por grandes empresas dirigidas al consumidor final, sin embargo, rascando un poquito esa realidad es posible ver cómo la lógica, no los medios ni las formas, son también aplicables a una organización pequeña y/o industrial. Una presencia eficaz en Internet no es la panacea, ni es viable en todos los casos, pero sí es cierto que ofrece alternativas de acción interesantes en la mayoría de los escenarios a los que nos enfrentamos.
Allá donde hacemos presentaciones una de las cosas que más sorprenden es como planteamos la escucha activa en Internet. Nuestro objetivo es que las personas aprendan a oir lo que sucede en la red a través de medios asequibles (sin entrar en técnicas sofisticadas y caras) de una forma medianamente lógica y organizada. Para ello planteamos una mezcla de herramientas y formas de hacer orientadas, no tanto a valorar la reputación, sino a captar conversación sobre productos, marcas, tecnologías, personas, etc.
Hacia el final de la conversación/ponencia (una vez superados los recelos iniciales) el tema siempre deriva hacia los cambios que esto supone en la empresa, más allá de su estrategia en Internet. “¿Dónde acaba todo esto? me preguntaba con una mezcla de resignación e incomodidad uno de los asistentes. Y es que las prácticas potentes e interesantes en Internet nos llevan a replantearnos muchas de las asunciones sobre la organización que tenemos hoy día. La web social es una especie de Caballo de Troya dispuesto a derrumbar algunas defensas persistentes en nuestras empresas. ¿Será por eso por lo que muchos directiv@s se resisten a entrar en esta dinámica?
Finalmente, constato que los asistentes siempre llevan la conversación a sus casos concretos, y siempre termino con la sensación de que más que un curso podíamos haber hecho una especie de mini sesión de consultoría que hubiera sido mucho más valiosa. Lejos de lo que parece el hecho de que asistan empresas de muy diverso tipo puede resultar enriquecedor al descubrir unas de otras ideas interesantes, originales y aplicables. Esto me lleva a tener más fe aún en el formato taller al que llevamos cierto tiempo dándole vueltas. Quizás, la clave no está ahora en qué cosas contamos sino en cómo las trabajamos metodológicamente para que sean más eficientes para las organizaciones asistentes.