Difícil decir más cuando ya hay tan interesantes reflexiones sobre lo ocurrido en el taller Todo por la Pasta de este pasado fin de semana. Sin embargo, por dar mi visión más personal de lo ocurrido comparto aquí algunos pensamientos medianamente ordenados.
¿Qué es Consultoría Artesana? Quizás esa es una de las pregunta cuya respuesta atrajo a muchas personas el viernes a la tarde a la sesión en abierto del taller. Y se llevaron una agradable sorpresa al saber que nadie tiene, ni los más viejos del lugar, la menor intención de responder categóricamente a esa pregunta. La diversidad de visiones, enfoques, propuestas, etc. hacen que nadie quiera homogeneizar nada, sino aprovechar lo diferente que hay en la propuesta de cada persona para aprender de ella. No se comenzó el taller diciendo “consultoria artesana es… y consiste en hacer…” sino presentándose cada uno de los asistentes para enseguida compartir cada uno su forma de sentir y hacer las cosas. Y es que como dice Manuel Castells en su último libro “en nuestra sociedad en red, los protocolos de comunicación no se basan en compartir una cultura, sino en la cultura de compartir“.
Desde un tema más operativo me quedo con dos cosas del fin de semana. Por una parte, al igual que con Aprendices, la iniciativa artesana ha demostrado la capacidad que tenemos a día de hoy de construir redes laxas donde el aprendizaje y el capital relacional se generan de una forma extraordinaria. No obstante, estamos a la puerta de una siguiente fase donde queremos no solo aprender y conocernos sino también formar equipos de trabajo eficaces para hacer proyectos cada vez más transformadores. Esta capacidad es fundamental si queremos que esta forma de ver nuestra profesión sea sostenible tanto en lo económico (de ahí su encaje en el taller todo por la pasta) como en lo atractivo de los trabajos a acometer. Solidificar una parte de la red para un periodo concreto es un reto que requiere pensar en qué pautas, protocolos, etc. deben guiar el proceso.
Nosotros ya lo estamos consiguiendo de una forma muy intensa con Naiara y con unos primeros pasos con personas como Juanjo Brizuela y Asier Etxebeste. Además, tenemos en el horizonte otros proyectos muy ilusionantes que nos permitirán seguir avanzando por esta senda.
Por otra parte, me llamo la atención la absoluta diferencia con la que cada uno de nosotros acomete el tema de la administración de sus dineros. Uno creía que las cosas financieras, fiscales, etc. eran objetivas y claritas pero veo que en todos los lugares cuecen habas, y que tampoco aquí hay verdades y soluciones incontestables.
En lo personal, dos notas. Una, qué gozada compartir fin de semana con tantas personas interesantes Julen, Aitor, Naiara, Jose Miguel, Amalio, Bartolome, Maria Jesus, Javier, Ricardo, Asier… y todos los que vinieron el viernes a la tarde…Dos, este año tengo por objetivo hacerme mayor y en ese camino he aprendido estos días que preocuparse por la pasta, dinero digno, que dijo alguien allí, es una parte sustancial de mi trabajo al que tengo que dedicarle mucha más atención.
Son ya muchas las empresas que entienden que las políticas de comunicación y marketing no pueden estar al margen de Internet y las redes sociales (aquello de que los mercados son conversaciones). Quizás el siguiente paso sea el que todo tipo de organizaciones asimilen que, además de medio de comunicación, Internet es una plataforma que reduce drásticamente los costes de transacción y colaboración.
¿En qué se traduce esto? Pues, principalmente, en la emergencia de un modelo diferente de producción descentralizado que desde hace ya algún tiempo algunos han empezado a denominar como Commons Based Production, P2P Production o Community Based Production. Como siempre es difícil observar este tipo de prácticas novedosas en organizaciones ya asentadas, y son proyectos emprendedores los que asumen estas nuevas posibilidades con más naturalidad. Así, en este mismo blog hemos hecho referencia a casos como Forvo, KaBoom, Mozilla Firefox o el Smithsonian Institute, pero hay muchos más como por ejemplo Local-Motor, Jamendo, The Peer to Peer University, Arduino, etc.
Realmente, en mi opinión, en todos ellos, estamos ante un nuevo tipo de organización que mezcla dinámicas asociadas al mercado pero también a la comunidad, de ahí el nombre de este post; Comunidades de Mercado. Cuatro serían las características de este tipo de organización, teniendo dos de ellas su origen en la dinámica de la comunidad y otras dos en la de mercado.
En lo que respecta a las características relacionadas con la dinámica de comunidad:
- La producción del bien o servicio, incluso la toma de decisiones, está distribuida en la comunidad de usuarios (que ya no son considerados como meros consumidores pasivos) a través de un sistema de gobernanza y motivación basado en la voluntariedad de la aportación de los individuos. El caso más revelador, y sorprendente, podría ser el de Local-Motor donde, desde el diseño del coche, hasta la decisión sobre finalmente qué modelos van a producirse, están en manos de la multitud de personas que forman la comunidad que sustenta la empresa.
- El fruto del trabajo comunitario son bienes públicos que las personas utilizan libremente al mismo tiempo que también los enriquecen. El museo Smithsonian, Jamendo, Arduino, Forvo o la misma Wikipedia apuestan por licencias tipo creative commons que garantizan la reutilización libre de los recursos que la misma comunidad produce.
En lo que respecta a las características relacionadas con la dinámica de mercado:
En fin, dentro de nuestra investigación de empresa abierta seguimos dándole vueltas a cómo podemos pensar la empresa desde un prisma más competitivo y sostenible, apostando por la innovación organizacional como motor de un cambio que, visto el panorama actual, falta nos hace. No es que piense que todas las organizaciones deban ser así, ni muchos menos, pero sí que parece evidente que se abren nuevas posibilidades organizativas que no eran posibles hasta ahora. Seguiremos informando…
Forvo, es una comunidad que tiene por objeto lograr recoger la pronunciación de todas las palabras en todos los lenguajes del mundo. Y no van por mal camino ya que a día de hoy son casi 850.000 las palabras pronunciadas que alberga esta comunidad en más de 150 idiomas distintos.
Estas pasadas Navidades tuve la oportunidad de charlar con Israel y Félix dos de los promotores de esta comunidad. Y es que todo este trabajo de grabar todas estas pronunciaciones se hace de una manera distribuida por miles de usuarios en todo el mundo de forma voluntaria (en la fecha en la que escribo este post la comunidad tiene exactamente 107.001 usuarios). Sin duda este aspecto es relevante porque una de las cuestiones más interesantes de la iniciativa es que la voz de estas pronunciaciones es humana y no sintética lo que da lugar, por ejemplo, a comparar los distintos acentos con los que se habla un lenguaje en función de la geografía.
En nuestra conversación hablamos de muchos temas, pero especialmente de dos. Por un lado, de la típica pregunta que rodea siempre a este tipo de actividad colaborativa; ¿Por qué miles de personas invierten parte de su tiempo en introducir, sin contraprestación económica, la pronunciación de palabras? Resulta difícil especificar las causas pero algunas que apuntamos fueron: a las personas nos gusta colaborar y sentirnos parte de una acción colectiva, los usuarios sienten que están aportando a un proyecto donde el objetivo final (sumar todas las pronunciaciones) es más importante que cualquier tipo de lucro o logro personal, el formar parte de una iniciativa tan ambiciosa (all the words in the world. Pronounced), la facilidad de uso a la hora de grabar, descargar, etc, las pronunciaciones, cierto componente de juego al introducirse rankings y estatus diferentes en función del grado de participación y, finalmente, la utilidad percibida por muchas usuarios para sus propias necesidades.
Un segundo tema que tuvo mucha presencia fue el de la sostenibilidad de la iniciativa. Ante el crecimiento de la comunidad los promotores de Forvo descubren que la gestión de la misma les lleva cada vez más tiempo. Esto en sí es positivo porque, en primer lugar, les apasiona hacer cosas por y para Forvo y, en segundo lugar, es una señal de la relevancia de la misma. Para poder hacer sostenible esta dedicación, no obstante, es necesario encontrar un modelo de negocio que genere ingresos que puedan financiar la dedicación de estas personas. Y en ello andan en estos momentos. Desde luego son muchos los sectores, las empresas y las personas que han mostrado interés por el uso de estas pronunciaciones pero la idea no es cobrar por usarlas, ya que éstas tienen una licencia creative commons que da libertad para copiarlas, utilizarlas y distribuirlas (y esto no va a cambiar bajo ningún concepto). Quizás la solución pase por el desarrollo ad-hoc de aplicaciones y herramientas a partir de las pronunciaciones y funcionalidades técnicas presentes en Forvo.
En todo caso, Forvo ya es para mi uno de esos casos a seguir con atención para evaluar las posibilidades y limitaciones de una forma diferente de economía basada en la producción distribuida en comunidad.
¿Qué pasa con los datos que incluyo cuando interactúo con una página web, una red social o una aplicación? Esta es la pregunta que la mayoría de la gente…no se hace lamentablemente. Si lo hicieran (hiciésemos) nos llevaríamos verdaderos sustos.
Nos piden nombre, correo, fotos, actividad…pero rara vez tenemos la paciencia (o la inquietud siquiera) de preguntarnos qué será de estos datos que entregamos a cambio de la gratuidad en muchas ocasiones. Con este problema de fondo, desde hace cierto tiempo la Fundación Mozilla ha impulsado un proyecto llamado “Privacy Icons” liderado por Aza Raskin. El objetivo de este proyecto es doble:
- Crear simples y estandarizados iconos informativos que representen las respuestas a las preguntas fundamentales de privacidad. Por tanto, estos iconos actuarían como un método jurídicamente vinculante para informar rápidamente a los usuarios sobre aspectos clave de la política de privacidad de un sitio, servicio o aplicación. Es decir, si las personas no conocemos suficientemente este tema porque no tenemos paciencia para leer farragosas páginas sobre privacidad, visualicemos esas páginas en forma de iconos más fácil y rápidamente asimilables.
- Concienciar a los usuarios de la importancia de los asuntos relacionados con la privacidad de sus datos. Poniendo especial énfasis en la comprensión por parte de éstos de sus derechos y opciones.
Pues bien, una primera versión de estos iconos ya está preparada. Aunque en la entrada original podéis estudiarlos con más calma, para este post he traducido la explicación de cada uno de estos iconos al castellano de forma breve (obviamente no soy un traductor muy profesional así que perdón por las meteduras de pata):
Como todo lo que hace Mozilla, este proyecto también se desarrolla en comunidad así que si tienes ideas, comentarios, alternativas etc. no dejes de compartirlas…En fin, espero que estos iconos u otros mejorados que están por llegar, comiencen a ser tan populares como las licencias creative commons en los contenidos. Creo que así cosntruiremos un espacio digital más libre y seguro.
Además, siguiendo las ideas de Lawrence Lessig en El Código 2.0, entiendo que este tipo de explicitación de las políticas de privacidad facilitan su lectura y comprensión por parte de nuestros navegadores, lo que permitiría que éstos nos advirtieran más fácilmente cuando las políticas de un determinado lugar no coincidieran con unas preferencias previamente establecidas por el usuario. Pero bueno, paso a paso, lo importante es seguir avanzando en este terreno.