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Procomún (1/3)

Cada vez escucho más procomún (o commons en inglés) en el ámbito económico. Son buenas noticias, pero a veces me cuesta comprender lo que hay detrás de este concepto. Por eso, como escribir es una estupenda manera de reflexionar me propongo redactar tres breves post sobre el tema; uno sobre el procomún (este mismo post), otro sobre la empresa del procomún y un tercero sobre las implicaciones de éste en la empresa actual. Allá voy.

Como se señala en The commons-prospetity by sharing, un commons o procomún está compuesto por tres elementos: recurso, comunidad y normas.

Los recursos del procomún están bajo un régimen de coposesión por parte de todas los miembros de la comunidad. Esto quiere decir que todos pueden usar y explotar el recurso al mismo tiempo que todos son responsables de su conservación. De esta forma el procomún evita el modelo basado en la compra-venta y la propiedad privada o pública (en el sentido de perteneciente al Estado)  que son  los paradigmas económicos actuales, apostando en su lugar por la colaboración y por poner en común recursos como una forma más eficaz de entender la actividad en ciertos sectores. La capacidad de establecer las normas de uso, explotación y ciudado del recurso están en manos de la comunidad. Muy frecuentemente estas reglas son tácitas, pero en cualquier caso son asimiladas y respetadas por todos los miembros del commons. Al establecer el libre acceso a los recursos, el riesgo del modelo está en la aparición de los “free-riders”. Se considera como tales a aquellas personas u organizaciones que sin respetan las normas intentan maximizar los beneficios que le pudiera aportar el recurso compartido sin importarles la sostenibilidad de todo el sistema.

Tradicionalmente el mundo de los recursos naturales ha sido el escenario donde más se ha utilizado este modelo de gestión. Por ejemplo, los bosques alrededor de los pueblos de los que se extraían leña o el pasto han funcionado, en muchas ocasiones, bajo los parámetros aquí brevemente explicados. En la actualidad la emergencia y el rápido desarrollo de algunos recursos digitales ha avivado la posibilidad de hacer uso del modelo procomún aprovechando los nulos costes de intercambio y reproducción de éstos. En efecto, desde espacios como el conocimiento, la cultura o el software libre han surgido comunidades que han querido proteger y enriquecer procomunes sin la necesidad de acudir para ello al modelo de propiedad pública o privada. Así, por ejemplo, el código de muchos programas de software libre se gestiona actualmente como un commons, en el sentido de que toda la comunidad tiene la posibilidad de usarlo y explotarlo pero al mismo tiempo también asume la responsabilidad de aportar a él para hacer el entorno sostenible. En este sentido se trata de recursos que son de todos pero de nadie al mismo tiempo. Hay que matizar también qué quiere decir libre acceso en este contexto ya que puede significar diferentes cosas. Es decir, en el caso del bosque que antes señalábamos, es un procomún al que solo tendrían acceso, normalmente, los miembros del pueblo, mientras que  los programas de software libre (y  los recursos digitales en general) son de acceso universal, si bien es cierto que de la conservación del recurso siempre hay encargada una comunidad más o menos identificada.

Llegados a este punto, al pregunta es ¿es posible la empresa del procomún? o dicho de otra forma ¿es posible la sostenibilidad económica de una organización alrededor de un recurso del que no puede apropiarse?

11 comentarios en “Procomún (1/3)”

  1. Buenas David, qué buena pregunta, es una de las tantas a las que nos enfrentamos (o intentamos) en la investigación sobre ‘empresas del procomún’, pero probablemente una de las más importantes. Como ya sabes, el proceso de esta investigación está siendo bastante lento, pero hicimos este PDF/resumen del último taller en Medialab-Prado en colaboración con EOI donde aparece esa cuestión de manera transversal, sobretodo en los casos de estudio. Igual ya lo has visto, pero te lo paso por si le quieres dar un vistazo http://www.ypsite.net/procomun/TallerEdP2010_informe.pdf

    El caso es que en muchos momentos, lo importante parece que no es tanto la sostenibilidad de la empresa, sino precisamente la sostenibilidad del procomún en el que dicha empresa habita. La empresa es un instrumento, un nodo más que gestiona, optimiza o que de alguna u otra manera hace posible la existencia y pervivencia de ese procomún. La comunidad es la encargada de resituar a la empresa continuamente, evitando que su propio devenir la lleve a querer apropiarse o desgastar el procomún. Por otro lado, la empresa suele mantenerse a través de servicios derivados de ese procomún y no tanto del recurso o modelo que constituye ese commons. Bueno, es un tema complejo ya que no existe un marco estandarizado de actuación, pero son algunas ideas que van apareciendo de manera más o menos reiterada..

    Saludos!
    Rubém, YP

  2. Hola Rubén, el siguiente post lo dedico a la empresa del procomún y en ella aparece un enlace a todo vuestro buen trabajo en este área que me ha servido para aprender un montón. De hecho creo que el segundo párrafo de tu comentario va muy en la línea de lo que he escrito.
    Gracias por tu comentario

  3. Hola creo que esta pregunta es muy interesante en este momento porque en plena crisis económica y siendo el capital dinero quien conduce la caida es dificil pensar en el como via de recuperación y si por contra en el capital intelectual, el procomún que se cita.

    El procomún no juega en un proceso productivo un papel diferente del capital tradicional. No se comercializa procomún sino sus derivados, los elaborados con ese recurso, por tanto es posible vivir de el.

    Esto no significa que otros no puedan vivir también usándolo en sus propios procesos, pero ¿quien necesita que la sociedad siga compitiendo por el mercado? Quizas podamos disfrutar del procomun aportanto nuestro trabajo sin necesidad de apropiarnoslo a la vieja usanza.

  4. Hola jivago, yo también creo que los momentos de crisis como este pueden ser una buena oportunidad para probar cosas nuevas y diferentes. En efecto, como sostengo en el siguiente post es posible vivir del procomún siempre que respetemos su naturaleza compartida. Todo ello bajo una base menos competitiva y más colaborativa, sin la tentación de capitalizar nuestro trabajo una y otra vez a base de excluir sistematicamente a otros del fruto de mismo.
    ¡Gracias por pasarte por aquí!

  5. Kaixo,

    ¿Una sociedad gastronómica/txoko, no es un procomún?
    ¿El “auzolana” de los barrios rurales, no es un procomún?

    Igual me estoy perdiendo algo, pero creo que a veces intentamos reinventar la rueda…

  6. Gracias a ti David. Intento crear una empresa basada en el procomun. Tu pregunta me vino al pelo de las cosas que yo mismo debo resolver. Os conozco por el manifiesto de Consultoría Artesana que comparto casi al 100% . Este es tiempo de arriesgarse, total lo de siempre simplemente no va. Un saludo y suerte :)

  7. Seguramente, Deiane aunque desconozco exactamente como funcionan esas experiencias que comentas. Es más, cuanto más atrás vamos en el tiempo más probabilidad de encontrar procomunes. En los últimos 50 años se han impuesto otras forma de gestionar recursos.

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  9. [...] Procomún (1/3) [...]

  10. [...] lo que ya había escrito en este mismo blog en una serie de tres posts allá por el mes de Abril (aquí, aquí y aquí). Del formato  vídeo lo que me resulta más difícil es que no puedes reflexionar [...]

  11. [...] de determinados contextos o programas de software. Es preciso que todo ello tenga una naturaleza procomunal que garantice  su óptima producción, pudiendo recurrir para ello la red a licencias creative [...]

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