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Innovación colectiva: Taller en #openbasque 6 comentarios

Hoy estamos compartiendo con algunas empresas de nuestro entorno (FagorGrupo Gureak, Lantegi Batuak, Orbea, CAFObe Hettich)   un taller sobre innovación colectiva.

Antes que nada decir que está acción se enmarca dentro del proyecto OpenBasque en el que de la mano de MIK, Ikerlan, Tecnalia y la UPV/EHU estamos colaborando en un proyecto de investigación sobre innovación abierta.

El objeto del taller es doble; por un lado explicar a las empresas qué es esto de la innovación colectiva, qué beneficios les puede aportar y buscar fórmulas de encaje estratégico y cultural para este escenario de innovación. Por otro lado, queremos trabajar con ellas cómo podrían ser las acciones a poner en marcha de activar la innovación colectiva.

Un poco más abajo tenéis las transparencias que estamos usando en el taller, donde podéis observar los conceptos que estamos manejando. Además, vamos a utilizar un caso ficticio para el que las personas que vienen de las empresas antes citadas tendrán que desarrollar un plan de innovación colectiva.

Si echáis un vistazo rápido a la presentación descubriréis con facilidad  que hemos tirado de dos líneas de conocimiento principalmente, la inteligencia colectiva y la gestión de comunidades, a la hora de analizar el concepto objeto del taller. También hemos recurrido a numerosos ejemplos, aunque no sea nada fácil encontrar iniciativas integrales, sino más bien prácticas muy concretas en empresas de tamaño medio/grande.

En fin, esperamos embarcar a alguna de las organizaciones presentes en una aventura de “innovación colectiva” durante lo que queda de año ¡Ojalá seamos persuasivos! :)



Una comunidad para construir una civilización 2 comentarios

Open Source Ecology es una organización que se ha marcado un ambicioso objetivo: poner en manos de la sociedad todo el conocimiento necesario para que cualquier individuo pueda construirse las principales herramientas y la maquinaria imprescindible para poner en marcha iniciativas tan dispares como construir un edificio habitable o la puesta en marcha de una explotación agrícola. Ahora mismo la meta concreta es centrarse en el desarrollo de los 50 aparatos que se ven en la foto, que van desde una estación eólica hasta  una máquina de fabricar ladrillos pasando por una ordeñadora automática (la lista completa de ellos junto con su descripción está accesible en este enlace). También he incluido un vídeo a continuación donde además de la descripción genérica del proyecto se pueden ver en funcionamiento a pleno rendimiento los prototipos de algunos de ellos.

 

Y todo ello bajo la filosofía Open Source (en este caso concreto Open Hardware), es decir, publican en su increíble wiki diseños 3D, esquemas y planos, videos explicativos, instrucciones de fabricación, presupuestos, manuales de uso…todo lo que necesites para hacerte tu propio tractor, por ejemplo.

La iniciativa busca potenciar la filosofía DIY (Do It Yourself), de forma que el usuario gane en capacidad de control y pueda modificar a su antojo cualquier herramienta. Otros aspectos a resaltar del proyecto son; el hecho de que los principios  ecológicos y sostenibles estén en la raíces mismas de la iniciativa y que los desarrollos propuestos por esta comunidad sean entre 5 y 10 veces más baratos que comprar la misma maquinaria en el mercado. Esto último es una esperanza para aquellas zonas del mundo con menos recursos donde quizás sea posible que ellos mismos se hagan con las herramientas que necesiten en lugar de comprarlas a precio desorbitado a los países del primer mundo. En este punto vale la pena decir también que los rendimientos técnicos de los aparatos desarrollados hasta el momento son muy buenos y que no tienen nada que envidiar a lo que se oferta en el mercado. Además, todos ellos están pensados de forma muy modular, con filosofía muy de piezas de Lego, con lo que un mismo componente puede estar presente en muchos aparatos lo que facilita mucho el aprendizaje y el desarrollo de nuevas herramientas.

Todo este trabajo es desarrollado por una comunidad de cientos de personas (especialmente granjeros e ingenieros) que está creciendo día a día y que tiene su propio sistema de gobernanza por lo que parece. Es digno de destacar también que las herramientas colaborativas que están usando son muy poco sofisticadas; les basta con un wiki, un foro y un blog.

Recientemente han conseguido a través del crowdfunding (financiación colectiva o en comunidad) 63.573 $ a través de la aportación de 1384 personas. Así que las fuentes de ingresos también son bastante distribuidas y alternativas, aunque me da la impresión de que pronto se plantearán nuevas formas de financiación sin abandonar sus principios open source y DIY.

Así que estamos ante un proyecto que va dando pequeños pasos cada día y donde es fácil  visualizar a través de la siguiente imagen cómo avanza (la imagen es una enlace que te lleva al lugar donde se actualiza el cuadro)

Realmente aún no se mucho de esta comunidad pero desde luego voy a seguirla la pista ya que me parece un estupendo ejemplo de economía abierta, ¿no os parece?

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Anexo (11/01/12)

La comunidad Open Source Ecology quiere abrir otro espacio para la creación de Open Hardware en Alemania, para lo que están buscando en ese país un grupo Core que genere comunidad y posteriormente actividad en torno al desarrollo del los productos y herramientas mencionados en el post. (más info)

Creación de valor en las comunidades de práctica Sin comentarios

En los últimos tiempos me ha tocado participar en varios proyectos relacionados con las comunidades de práctica. Como en todos los temas que manejamos no siempre es fácil anticipar para las empresas qué posibles beneficios puede traer la implantación de una dinámica de este tipo en una organización, así que me he puesto a darle algunas vueltas al asunto y apoyándome en el informe “Promoting and assessing value creation in communities and networks: a conceptual framework” he querido concretar en cuatro las formas en las que las comunidades de práctica aportan valor.

Valor en forma de efecto inmediato

Debido a la propia interacción entre los miembros de la comunidad son frecuentes los casos en los que una persona ayuda a otra a solucionar un problema concreto, a encontrar esa información o dato que uno necesita pero que nunca encuentra, a conocer ese pequeño/gran truco para utilizar de forma más fiable una herramienta informática, a poner en contacto a un miembro de la comunidad con una tercera persona que puede resolver un problema puntual, a explicitar una oportunidad nunca antes percibida, etc. etc. Se trata de mejoras no planificadas, e imposibles de anticipar, y de aplicación sencilla e inmediata, que cada miembro de la comunidad va sumando y que emergen espontáneamente del simple hecho de compartir espacio, tiempo e intereses.

Valor en forma de conocimiento

La actividad de una comunidad no siempre se materializa en valor de forma inmediata. Las comunidades hacen crecer el stock de conocimiento de las personas que la integran, conocimiento que posteriormente se podrá aplicar o no a su actividad profesional pero que en cualquier caso está ahí para ser potencialmente aplicado y eso en sí constituye un valor ¿qué tipo de conocimientos o habilidades adquieren los integrantes de una comunidad de práctica? Pueden ser de varios tipos entre los que destacaría;capital social o dicho de otra forma la posibilidad de acceder al conocimiento distribuido en posesión de otras personas de la comunidad; recursos materiales ya que muchas veces ser parte de una comunidad supone acceso a información o herramientas tecnológicas (herramientas de colaboración online) que otras personas no poseen; reputación en tanto que ser parte de una comunidad puede ser un signo de reconocimiento en un campo de interés o bien porque ser parte de la comunidad puede significar ser participe de una decisión o influir en la decisión final que puede adoptar otro órgano; habilidades colaborativas puesto que la comunidad es un espacio, tanto físico como digital de participación, las personas que las integran terminan desarrollando capacidades relacionadas con dinámicas que favorecen el intercambio de conocimiento off-line y online que pueden utilizar en otros espacios profesionales.

Valor en forma de cambios en el contexto organizativo

Las comunidades de práctica son, efectivamente, un espacio para compartir conocimiento pero normalmente tienen una ambición mayor que ésta y es la de cambiar cómo se hacen las cosas en la organización. Puede haber muchos y variados ejemplos; mejorar un proceso que no está funcionando, proponer una nueva forma de enfocar una tarea en la organización, repensar el papel de un colectivo profesional, poner en marcha una nueva actividad, desarrollar nuevas ideas de productos y servicios, etc.

Valor en forma de cambios en la gobernanza

A medida que las comunidades toman más protagonismo en una organización, resulta más evidente para ésta que la forma en la que deben tomarse las decisiones no debe ser sobre una base jerárquica, sino más bien horizontal y colaborativa. Logicamente, esto genera tensiones si la estructura formal no asume su perdida de poder en favor de un modo de actuar más descentralizado y distribuido. En resumidas cuentas, las comunidades no solo aportan valor por las cosas que hacen, sino por ser una nueva forma de hacer y decidir en la empresa con un mayor potencial de compromiso por parte de toda la organización. Extraer esta enseñanza de un proyecto de puesta en marcha de comunidades de práctica y extrapolarlo a otras facetas de la gestión es un estupendo colofón a un proyecto de este tipo.

En mi corta experiencia las organizaciones ponen en marcha proyectos de este tipo pensando en las dos primeras formas de creación de valor. Sin embargo, las personas que acceden a participar de forma proactiva en las comunidades buscan sobre todo cambios a través de las dos últimas formas de creación de valor que he mencionado. Esto genera cierto conflicto ya que la estructura formal no siempre está en condiciones de asumir los cambios propuestos por la comunidad de práctica y, mucho  menos, de aceptar sin resistencia un cambio en las reglas juego de la gobernanza. Total, que podemos terminar por desmotivar y frustrar a los integrantes de las comunidades porque sus esfuerzos no se ven recompensados por cambios reales en su entorno y a los promotores del proyecto (la dirección de la organización) sorprendidos y enfadados porque lo que era una apuesta por el aprendizaje y la gestión del conocimiento ha derivado en un problema organizativo que no esperaban.  En resumen, más vale tener en cuenta las diferentes formas de crear valor de las comunidades de práctica y  lo que esperan de ellas sus integrantes antes de liarse la manta a la cabeza.

Uno de los proyectos en los que estamos trabajando con esto de las comunidades de práctica es el que se está desarrollando dentro del Plan de Innovación Pública del Gobierno Vasco, os dejo un vídeo donde se intenta contar lo que intentamos hacer en él.

Entrevista sobre la empresa del procomún 6 comentarios

Hace unos días Jon Sáez y Odilas me pidieron que les hablara de mi visión sobre la empresa del procomún para el proyecto Managing XXI . La intención era contar lo que ya había escrito en este mismo blog en una serie de tres posts allá por el mes de Abril (aquí, aquí y aquí). Del formato  vídeo lo que me resulta más difícil es que no puedes reflexionar tanto como en el escrito lo que comunicas, lo que hace que a veces no te quedes muy convencido de cómo has planteado las cosas.  En fin, que de todo hay que aprender ;-)

¡Gracias Jon y Odilas!

 

Organizaciones a la sombra de comunidades 4 comentarios

En Organizations in the shadow of communities, O’ Mahony y Lakhani enuncian dos ideas principales; las comunidades son un elemento esencial en el management actual y que, sin embargo, este fenómeno, la relación comunidad-organización, ha sido desatendido en la literatura de gestión.

Más concretamente el artículo analiza, a través de un exhaustivo repaso bibliográfico, qué es una comunidad y cómo éstas pueden influir en el devenir de las organizaciones (empresas, administraciones públicas, ONGs, etc.). En cuanto a la definición del término los autores señalan que:

We define communities as voluntary collections of actors whose interest overlap and whose actions are partially influenced by this perception

Es decir, estamos hablando de una red distribuida  de individuos que mediante la cooperación y/o el intercambio, e influidos, al menos en parte, por la percepción de unos intereses compartidos generan actividad, conocimiento, aprendizaje, relaciones, etc. todo ello con independencia de las proximidades geográficas y/o  de pertenencias institucionales. Al mismo tiempo, esta definición descarta la necesidad de contar con una cultura, unas normas o unas prácticas consensuadas o definidas para la existencia de una comunidad.

Con esta definición en la mano es posible identificar cómo las comunidades están influenciando a las organizaciones dividiendo la casuística en cuatro grandes bloques:

  • En la génesis de las organizaciones: Asistimos con cierta frecuencia a casos de comunidades de apasionados por un tema que, casi sin darse cuenta, desarrollan un producto o servicio valioso en el mercado. En el seno de esta comunidad puede entonces surgir una organización que explote este valor sin destruir la dinámica de la comunidad. En el artículo se muestran algunos ejemplos pero a mi me vienen a la cabeza otros como el de CouchSurfing o, uno más cercano; Forvo (para saber más de esta comunidad puedes leer este post en este mismo blog). Con más de un millón de palabras pronunciadas en decenas de idiomas por miles de personas, los promotores de la comunidad, Israel y Félix, se plantean ahora como extraer valor económico de la comunidad, sin menoscabar ésta. ¿Imaginas un proceso de emprendizaje cuyo primer paso sea construir o identificar una comunidad?
  • En la dinámica de las organizaciones: Las comunidades son cada vez más importantes en el devenir de las organizaciones ya establecidas. En primer lugar, y si miramos hacia el interior de las mismas, por la posible emergencia de comunidades de práctica que facilitan los flujos de conocimiento y la resolución de problemas al mismo tiempo que agilizan la socialización y la formación. En este sentido, la experiencia del proyecto Compartim en la administración pública catalana ha sido un ejemplo importante. Pero quizás lo realmente llamativo sea el hecho de que comunidades de individuos que no pertenecen a la organización sean claves en el desarrollo de determinados procesos de la empresa o, incluso, sean la base misma del modelo de negocio. Es decir, que sin la presencia de la comunidad la organización no tendría sentido. Así para algunas empresas ya, la innovación abierta basada en comunidades de innovadores es una realidad. Aunque más escasos, también es posible encontrar empresas cuya propia base se sustenta en la comunidad, como por ejemplo: la empresa textil Threadless, la empresa de montajes de parques infantiles KaBoom (ver la descripción del caso en este blog), la empresa de automóviles Local-Motors (ver la descripción del caso en este blog) o la empresa de telefonía móvil Giffgaff (ver la descripción del caso en Territorio Creativo). En todas ellas, las actividades principales dependen de formas productivas en comunidad en las que la organización puede influir pero en ningún caso controlar totalmente.
  • En la competitividad de las organizaciones: Vistas las oportunidades, no hay que perder de vista las amenazas. Y es que las comunidades pueden plantear problemas a las organizaciones, en primer lugar, a través de protestas colectivas en las redes sociales. Me viene ahora a la memoria la capacidad de movilización y repercusión que ha tenido Infierno Vodafone a partir de la experiencia con esta compañía de Javier Leiva. En segundo lugar, una amenaza creciente proviene de comunidades que devienen en competidoras principales de empresas bien establecidas. Conocidos son los casos de la rivalidad entre la Wikipedia y la Enciclopedia Británica o entre Linux y Microsoft en el sector de los sistemas operativos de servidores. Poco a poco, cada vez tenemos más ejemplos de este fenómeno. Así, hace unos días la irrupción de una nueva compañía llamada SocialCar no creo que haya hecho especial gracia a empresas de alquiler de coches o de taxis.
  • En el “más allá” de las organizaciones y sus productos o servicios: Sí, empresas y productos desaparecen periódicamente, pero cada vez es más habitual la aparición de comunidades de seguidores, fans, etc. que intentan mantener vivo el espíritu y la operatividad de lo que, en principio, ha quedado obsoleto. El ejemplo de libro lo tenemos en lo sucedido con la empresa Netscape, cerrada por AOL/TimeWarner y cuyo código para el desarrollo de un navegador fue adoptado por una comunidad de programadores que posteriormente han llegado a crear una organización tan importante como Mozilla. ¿Qué hacer cuando un producto que tu organización considera obsoleto, por ejemplo, se convierte en objeto de atención preferente de una comunidad que lo mantiene con vida y por lo tanto fuera de tu control directo?

Para finalizar señalar que las comunidades no es que, de repente, hayan emergido de la nada ahora. Son un fenómeno que siempre ha estado ahí, siendo la actual sociedad en red y del conocimiento la que evidencia y amplifica su impacto en el ámbito organizativo.

Precisamente esta novedad hace que aún no tengamos respuestas, ni tan siquiera todos los casos deseables, para entender plenamente que significa este fenómeno para el management. Sin embargo, sí podemos apuntar algunas preguntas que nos empiezan a alumbrar el camino, como por ejemplo:

  • ¿Bajo que circunstancias es beneficioso reemplazar una actividad/proceso, etc. organizacional, al menos parcialmente, para incorporar la dinámica comunitaria?
  • ¿Cómo pueden las organizaciones adecuar sus procesos para incorporar lo producido en comunidad?
  • ¿Cómo se conjugan los intereses de la comunidad y los de la organización?
  • ¿Es posible crear contextos para la emergencia de comunidades que aporten valor a la organización? ¿Cuáles son los puntos clave de dichos contextos?
  • ¿En qué condiciones una comunidad puede convertirse en un proyecto de emprendizaje? ¿Cómo hay que llevar a cabo este proceso?
  • ¿Qué aspectos puede gestionar la organización para motivar la colaboración mutuamente beneficiosa con las comunidades?
  • ¿…?

Y así podríamos seguir (casi) hasta el infinito. En todo caso, parece claro que en la relación entre comunidades y organizaciones existe un campo de investigación en management bastante incipiente al que merece la pena prestar atención ¿no os parece?

 

Procomún y empresa (3/3) 4 comentarios

Las cosas del procomún pueden quedar lejos para mucha parte de nuestras empresas y organizaciones (por cierto, es bonito recordar lo que quedaba lejos hace solo dos o tres años). Pero pienso que hay importantes implicaciones para todo tipo de empresas después de repasar los commons y la empresa del procomún en los posts anteriores.

Una primera tiene que ver con la emergencia de la inteligencia colectiva. Como señala Steven Jonhson en su libro Everything Bad is Good for You  (referencia cogida de la extinta revista Archipiélago…qué melancolía…) en los últimos años, con la explosión de los nuevos medios de comunicación, estamos conociendo un aumento constante de las capacidades cognitivas y los cocientes de inteligencia (es ahora cuando los apocalípticos se suben por las paredes jeje). Sin duda, este fenómeno es uno de los motivos por los que existe un creciente interés alrededor de algunos procomunes, que están floreciendo con fuerza al calor de estos excedentes cognitivos.

La pregunta es; ¿pueden nuestras organizaciones vivir de espaldas a este fenómeno? Mi respuesta es que cada vez será más difícil. Primero, porque sería una perdida enorme de potencial absolutamente necesario si queremos mantener una velocidad de innovación ya imposible de mantener solo con recursos internos. No obstante, la empresa puede sentir la tentación de apropiarse de todo este conocimiento, para su explotación particular sin considerar los intereses de aquellos que han producido dicho conocimiento. Esta situación, por injusta, no puede ser sostenible y la empresa tendrá que aprender a gestionar los recursos en términos de comunidad, promoviendo normas y reglas de convivencia más horizontales, y cuidando de ella para no ser visto como un free-rider indeseable. Además,  y en segundo lugar, los consumidores van a exigir, cada vez en mayor medida, ser parte del proceso de diseño, producción, etc. de los productos y servicios que consumen. Seguramente quienes diseñen espacios donde estos consumidores se sientan a  gusto y contribuyan con su saber hacer lograrán niveles de fidelidad y sentido de pertenencia mayores.

El otro elemento importante es Internet. En efecto, la web, tanto su cultura como su concepción técnica, proporciona una experiencia libre y continua de uso, remezcla e intercambio de recursos, especialmente información y conocimiento. Internet está logrando  que nos demos cuenta de que hay pocas cosas originales y que incluso aquellas creaciones que nos parecen increíbles son una remezcla de lo que otros antes han avanzado, es decir el conocimiento y la cultura es un producto de la cooperación social (el vídeo que comparto un poco más abajo es una buena muestra de esto o también el caso de la archiconocida canción Macarena que comentaban en Zemos98). En este contexto, ¿tiene sentido la protección a ultranza del conocimiento para su explotación particular que caracteriza nuestra era?. Y no olvidemos que Internet es el medio que está dando forma a nuestro tiempo. De una manera u otra es importante asumir que esta creciente libertad en el mundo digital tendrá su repercusión en la esfera económica. Justamente, este acento en el intercambio de los recursos, en considerar que éstos pueden ser usados y remezclados por los individuos libremente es la base del procomún. Por lo tanto, las organizaciones tienen mucho que aprender de éste a la hora de gestionar recursos no apropiables en exclusividad. Las industrias llamadas de contenido o culturales (música, cine, etc.) ya están experimentando en sus carnes esta cultura y detrás de ellas seguro que vendrán otras, como ya está empezando a suceder en la industria de los complementos de vídeoconsolas. En resumen, cada día será más difícil proteger el conocimiento bajo siete llaves y debemos empezar a saber jugar en un terreno más abierto y colaborativo.

¿Cómo conectar a una comunidad virtual que genera inteligencia colectiva de forma sostenible? ¿cómo actuar en un entorno donde el libre de intercambio de recursos digitales y de conocimiento se impone día a día? Estas preguntas, frecuentes para la Empresa del Procomún, ya no parecen tan lejanas para las organizaciones de nuestros días.

Everything is a Remix Part 2 from Kirby Ferguson on Vimeo.

Bueno con esto termino mi auto-reflexión sobre el procomún. A mi me ha servido para ordenar mis ideas, espero que a algunos de vosotros os haya resultado útil también, gracias por llegar hasta aquí o al menos por intentarlo  :)

Empresa del Procomún (2/3) 7 comentarios

(nota1: para saber más de la empresa del procomún una muy buena idea es visitar la investigación que sobre el tema están haciendo en Yproductions)

(nota2: cuando se habla de procomún hay toda una tradición investigadora alrededor de los recursos naturales: agua, alimentos, etc. en esta línea el blog de Joaquín Rodríguez es una estupenda referencia. No obstante, cuando de esta serie de post  se trata casi siempre tengo en mente los procomunes en el ámbito digital)

Después de presentar brevemente el concepto de procomún en el post anterior, ahora toca intentar responder a la pregunta ¿es posible la Empresa del Procomún (EdP)?

Digamos para comenzar que la misión de la EdP sería la de aportar valor al commons, sin intentar encerrarlo y apropiárselo para posteriormente explotarlo de forma exclusiva en su único beneficio. Al mismo tiempo, la EdP sí que debería obtener renta de su interacción con el commons si quiere hacer sostenible su actividad en el tiempo.  Por lo tanto, hacer crecer el procomún mientras éste sigue siendo de libre uso, haciendo de la EdP  un proyecto sostenible, es el reto a superar.

La pregunta por lo tanto es doble ¿cómo aporta valor la EdP? y ¿cuál es el modelo de negocio ingresos de este tipo de empresa? Veamos posibles respuestas.

La EdP puede aportar valor al commons o procomún aportando a alguno, o a más de uno al mismo tiempo, de sus tres pilares: recursos, comunidad y normas. Creo poder explicarlo mejor utilizando un ejemplo. Podría utilizar cualquiera de los casos que han pasado por este blog pero, aunque previsible, voy a utilizar el caso de Mozilla-Firefox pues creo que es el más didáctico.  Firefox, es un navegador web de código abierto. Esto quiere decir que este recurso está accesible para todas aquellas personas que quieran usarlo, remezclarlo, etc. Mozilla aporta un importante valor al recurso ya que, aproximadamente el 60% del código es producido por empleados de esta organización. Alrededor de Firefox existe una vibrante comunidad que enriquece y conserva este recurso de forma constante. Mozilla también aporta valor a este pilar, no en vano, ha sido capaz de conectar a una cantidad ingente de personas en la labor de desarrollo del navegador. Al mismo tiempo, se encarga también de dinamizar  y motivar constantemente la participación de toda la comunidad en la conservación del recurso. Por último, Mozilla ha dotado de un sistema de gobernaza al desarrollo del navegador. De  esta forma, existe un amplio conjunto de normas, tácitas y/o explícitas, que garantizan el buen funcionamiento y la sostenibilidad del commons. Normas, por otra parte, que tienen muy muy en consideración el peso de la comunidad a la hora de tomar todo tipo de decisiones, resultando coherente así con el principio de coposesión y no apropiación del recurso propio de los commons.

En resumen, y sobre la base del caso Mozilla, algunas de las formas en las que la EdP pueden aportar valor al commons son: producción y conservación del recurso, conexión, dinamización y motivación de la comunidad y organización de las normas del procomún. Obviamente existen muchas formas de aportar valor, en este caso y en otros, al procomún desde una empresa, esto son solo una muestra.

Y que hay de los ingresos ¿cómo garantizar el futuro de una organización cuando ésta pone el recurso alrededor del cual se organiza a libre disposición de la comunidad? Este punto me parece de primer orden para no caer en la precariedad, la dependencia, el asistencialismo y finalmente en la autoexplotación. Sin duda este es el caballo de batalla de la EdP, al que no hay soluciones claras ni sistemáticas aunque la publicidad, la donación y el crowfunding venga rápidamente a la mente. Sin embargo ya empezamos a tener un conjunto de casos, limitados pero valiosos, de los que ir recopilando posibles alternativas. Seguramente la EdP funcionará en este terreno de una forma híbrida, es decir, obteniendo financiación a través de diferentes modelos. Por ejemplo, una empresa que desarrolla software libre puede cobrar por la personalización de una determinada aplicación, al mismo tiempo que, una vez concluido el desarrollo, pone en el dominio público lo producido para que otras personas y/o empresas lo usen y lo modifiquen. Sí, una vez más el software libre y sus modelos de negocio pueden ser útiles para profundizar en este tema. Mozilla, obtenía ingresos, al menos hasta este año, por hacer de google el buscador por  defecto del navegador. Así, google obtenía un buen numero de visitas a través de Firefox por las que retribuía a la compañía. Una vez más, el sistema de ingresos no limita la libertad de acceso al recurso (al contrario, cuanta más gente usase Firefox más búsquedas para google y más financiación para Mozilla lo que equivale a decir que la mejor estrategia era dejarlo en el dominio público para el libre uso). No obstante, una investigación en profundidad de este tema identificando alternativas que pudieran servir de inspiración a nuevas EdP sería muy interesante.

Existe cierto debate sobre si se debe mezclar el procomún con la actividad empresarial.  Yo opino que sí, que solo en la medida en la que el procomún sea productivo tiene posibilidad de convertirse en un modelo alternativo viable. Por lo tanto, si la relación y explotación del commons no tiene por consecuencia su cercamiento y ademas favorece su conservación ¿qué hay de malo en obtener renta de él? Sí que es cierto que la EdP se debería diferenciar de la empresa “normal” en la relación existente entre el recurso a explotar y sus beneficios económicos. Así, en la empresa “normal” el recurso no es más que un medio para maximizar el beneficio económico, mientras que para la EdP el beneficio económico es el medio para maximizar el valor del recurso y del procomún en general.

Obviamente, el procomún no es un modelo que sirva para todos los casos y además, es evidente que todavía nos quedaría mucho tiempo para introducir estas ideas en un amplio abanico de actividades económicas. Sin embargo, ¿qué lecciones trae el procomún para nuestras empresas de hoy día? A esta pregunta dedicaré el tercer y último post de la serie.

Procomún (1/3) 11 comentarios

Cada vez escucho más procomún (o commons en inglés) en el ámbito económico. Son buenas noticias, pero a veces me cuesta comprender lo que hay detrás de este concepto. Por eso, como escribir es una estupenda manera de reflexionar me propongo redactar tres breves post sobre el tema; uno sobre el procomún (este mismo post), otro sobre la empresa del procomún y un tercero sobre las implicaciones de éste en la empresa actual. Allá voy.

Como se señala en The commons-prospetity by sharing, un commons o procomún está compuesto por tres elementos: recurso, comunidad y normas.

Los recursos del procomún están bajo un régimen de coposesión por parte de todas los miembros de la comunidad. Esto quiere decir que todos pueden usar y explotar el recurso al mismo tiempo que todos son responsables de su conservación. De esta forma el procomún evita el modelo basado en la compra-venta y la propiedad privada o pública (en el sentido de perteneciente al Estado)  que son  los paradigmas económicos actuales, apostando en su lugar por la colaboración y por poner en común recursos como una forma más eficaz de entender la actividad en ciertos sectores. La capacidad de establecer las normas de uso, explotación y ciudado del recurso están en manos de la comunidad. Muy frecuentemente estas reglas son tácitas, pero en cualquier caso son asimiladas y respetadas por todos los miembros del commons. Al establecer el libre acceso a los recursos, el riesgo del modelo está en la aparición de los “free-riders”. Se considera como tales a aquellas personas u organizaciones que sin respetan las normas intentan maximizar los beneficios que le pudiera aportar el recurso compartido sin importarles la sostenibilidad de todo el sistema.

Tradicionalmente el mundo de los recursos naturales ha sido el escenario donde más se ha utilizado este modelo de gestión. Por ejemplo, los bosques alrededor de los pueblos de los que se extraían leña o el pasto han funcionado, en muchas ocasiones, bajo los parámetros aquí brevemente explicados. En la actualidad la emergencia y el rápido desarrollo de algunos recursos digitales ha avivado la posibilidad de hacer uso del modelo procomún aprovechando los nulos costes de intercambio y reproducción de éstos. En efecto, desde espacios como el conocimiento, la cultura o el software libre han surgido comunidades que han querido proteger y enriquecer procomunes sin la necesidad de acudir para ello al modelo de propiedad pública o privada. Así, por ejemplo, el código de muchos programas de software libre se gestiona actualmente como un commons, en el sentido de que toda la comunidad tiene la posibilidad de usarlo y explotarlo pero al mismo tiempo también asume la responsabilidad de aportar a él para hacer el entorno sostenible. En este sentido se trata de recursos que son de todos pero de nadie al mismo tiempo. Hay que matizar también qué quiere decir libre acceso en este contexto ya que puede significar diferentes cosas. Es decir, en el caso del bosque que antes señalábamos, es un procomún al que solo tendrían acceso, normalmente, los miembros del pueblo, mientras que  los programas de software libre (y  los recursos digitales en general) son de acceso universal, si bien es cierto que de la conservación del recurso siempre hay encargada una comunidad más o menos identificada.

Llegados a este punto, al pregunta es ¿es posible la empresa del procomún? o dicho de otra forma ¿es posible la sostenibilidad económica de una organización alrededor de un recurso del que no puede apropiarse?

Local Motors, coches en comunidad 5 comentarios

Personas con conocimiento, pasión y conectadas, estas tres variables pueden ser el comienzo de cambios importantes en muchos sectores.

Pongamos uno de los clásicos: el automóvil. En los USA han creado una empresa llamada Local Motors que apuesta por la comunidad como motor de diseño y desarrollo y por el Open Source como forma de no apropiarse en exclusiva  del conocimiento generado en comunidad. El siguiente vídeo resume la filosofía de la empresa.

En esta organización puedes participar proponiendo tus propios diseños de coche. Normalmente es la propia compañía quien propone concursos donde, bajo ciertas especificaciones,  se pide a los miembros de la comunidad que envíen sus diseños. Así, por ejemplo, entre los últimos retos-concursos, están los de diseñar un coche apropiado para las condiciones de naturaleza salvaje de Alaska y otro para las estrechas calles de San Francisco.

De entre todos los diseños colgados en la comunidad de Local Motors, ésta elige el ganador teniendo muy en cuenta los votos y valoraciones del resto de individuos. Una vez seleccionado el coche puedes seguir participando desarrollando el coche, es decir, eligiendo el chasis, los frenos, los interiores, etc. que llevará el coche. Una vez más el peso de la comunidad es determinante en la elección aunque la palabra final está en manos de Local Motors para asegurar la viabilidad del asunto.

Lo siguiente que puedes hacer es comprarlo. Sí, porque la idea es fabricar estos coches. Por ahora, la empresa es reciente, solo un modelo tiene asegurada su entrada en producción. Es el Rally Figther un coche pensado para el sur del país.

El coche se fabricará en Phoenix, porque la idea de la empresa es siempre fabricar en una escala lo más local posible. Así, por ejemplo, el coche de Alaska requerirá abrir una fabrica en Alaska y el de San Francisco, pues eso, allí mismo. Sólo se fabricarán 2.000 unidades de cada coche, pero lo realmente curioso es que si compras el coche (unos 60.000$ el Rally Fighter) tienes que montártelo tú en Phoenix (ver foto) con las herramientas que allí te dará Local Motors (siempre con la ayuda de las personas de la empresa). La idea es que no solo sea parte de la experiencia el participar en el diseño de tu coche sino que también fabricar tu propio coche sea algo cercano a ti. Para ello puedes llevarte algunos amigos y compartir espacio con otras personas que también estarán construyendo su coche (montar el coche lleva dos fines de semana de tres días cada uno de ellos).

Como es fácil de adivinar Local Motors no aspira a vender coches a millones. Su público tiene mucho que ver con los apasionados del motor que quieren tener un coche en el que han participado y que además está especialmente pensado para una necesidad o entorno específico. Es por lo tanto una iniciativa glocal; apuesta por la comunidad global (para hacernos una idea los ganadores de los últimos concursos son un rumano y un francés) pero para buscar una solución y un desarrollo local.

Por último, puedes participar en las modificaciones o extensiones del coche. Es decir, la comunidad, para cada modelo,  diseña opciones para tunear (personalizar) el coche.  Estas extensiones te las puedes bajar  (el diseño para desarrollarlas se entiende) de la propia web de Local Motors e incorporarlas en tu modelo.

Todos los diseños, desarrollos, extensiones, etc. están licenciados con creative commons de forma que cualquiera puede hacer uso de los mismos. Esta fórmula es esencial a la hora de promover la cooperación entre los miembros de la comunidad (o dicho de otra forma; para no reinventar la rueda constantemente). En fin, seguimos en la búsqueda de iniciativas económicas que sobre la base de Internet innoven en su modelo de gestión y de negocio, ¿conoces alguna?

Comunidades de mercado 4 comentarios

Son ya muchas las empresas que entienden que las políticas de comunicación y marketing no pueden estar al margen de Internet y las redes sociales (aquello de que los mercados son conversaciones). Quizás el siguiente paso sea el que todo  tipo de organizaciones asimilen que, además de medio de comunicación, Internet es una plataforma que reduce drásticamente  los costes de transacción y colaboración.

¿En qué se traduce esto? Pues, principalmente, en la emergencia de un modelo diferente de producción descentralizado que desde hace ya algún tiempo algunos han empezado a denominar  como Commons Based Production, P2P Production o Community Based Production. Como siempre es difícil observar este tipo de prácticas novedosas en organizaciones ya asentadas, y son proyectos emprendedores los que asumen estas nuevas posibilidades con más naturalidad. Así, en este mismo blog hemos hecho referencia a casos como Forvo, KaBoom, Mozilla Firefox o el Smithsonian Institute, pero hay muchos más como por ejemplo Local-Motor, Jamendo, The Peer to Peer University, Arduino, etc.

Realmente, en mi opinión, en todos ellos, estamos ante un nuevo tipo de organización que mezcla dinámicas asociadas al mercado pero también a la comunidad, de ahí el nombre de este post; Comunidades de Mercado. Cuatro serían las características de este tipo de organización, teniendo dos de ellas su origen en la dinámica de la comunidad y otras dos en la de mercado.

En lo que respecta a las características relacionadas con la dinámica de comunidad:

  • La producción del bien o servicio, incluso la toma de decisiones, está distribuida en la comunidad de usuarios (que ya no son considerados como meros consumidores pasivos) a través de un sistema de gobernanza y motivación basado en la voluntariedad de la aportación de los individuos. El caso más revelador, y sorprendente, podría ser el de Local-Motor donde, desde el diseño del coche, hasta la decisión sobre finalmente qué modelos van a producirse, están en manos de la multitud de personas que forman la comunidad que sustenta la empresa.
  • El fruto del trabajo comunitario son bienes públicos que las personas utilizan libremente al mismo tiempo que también los enriquecen. El museo Smithsonian, Jamendo, Arduino, Forvo o la misma Wikipedia apuestan por licencias tipo creative commons que garantizan la reutilización libre de los recursos que la misma comunidad produce.

En lo que respecta a las características relacionadas con la dinámica de mercado:

En fin, dentro de nuestra investigación de empresa abierta seguimos dándole vueltas a cómo podemos pensar la empresa desde un prisma más competitivo y sostenible, apostando por la innovación organizacional como motor de un cambio que, visto el panorama actual, falta nos hace. No es que piense que todas las organizaciones deban ser así, ni muchos menos, pero sí que parece evidente que se abren nuevas posibilidades organizativas que no eran posibles hasta ahora. Seguiremos informando…

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