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Cinco fragmentos de…Understanding knowledge as a commons Sin comentarios

(No se si cunde mucho, pero leer lo que es leer, me lleva todo casi todo mi tiempo libre. Me gusta muchísimo la novela y, como no, todo lo que tenga que ver con los temas que nos rondan la cabeza alrededor de la empresa abierta. He decidido compartir de los libros y papers que me resulten atractivos una pequeñisima reseña, los fragmentos más interesantes y material adicional si es que lo encuentro para completar el tema. Quiero pensar que además del propio contenido, este tipo de posts pueden facilitar el que te decidas a leer o no un determinado libro por ejemplo).

Y el primer libro para esta serie es Understanding Knowledge as a commons que coordinan Hess y Ostrom y que trata de llevar la dilatada investigación sobre el procomún (commons en inglés) del mundo de los recursos naturales al ámbito del conocimiento. Lo cierto es que el libro me ha interesado especialmente en sus primeros capítulos donde sí se trata las peculiaridades de gestión del conocimiento como un procomún. Sin embargo, a partir del cuarto capítulo el foco se centra muy especialmente en las bibliotecas, o más concretamente, en la posibilidad de crear procomunes en el contexto de los archivos y bibliotecas digitales. Sin duda, hay buenas ideas en estos últimos pero si no estás muy metido en el mundo de las bibliotecas universitarias, como es mi caso, el interés del tema (y la posibilidades de comprenderlo) decrecen.

Resalto cinco fragmentos del libro (las negritas son mías):

 

» The essential questions for any commons analysis are inetably about equity, efficiency, and sustainability. Equity refers to issues of just or equal appropiation from, and contribution to, the maintenance of a resource. Efficiency deals with optimal production, management, and use of the resource. Sustainability looks at outcomes over the long term (p. 6)

» To talk about the commons is to say that citizens (or user communities) are the primary stakeholders, over and above investors, and that these community interest are not necessarily for sale (p. 30)

» To parapharase somer earlier work on distributed creativity,

  1. If one has a global network, with very low barriers to entry and participation, and
  2. If the type of creation involved is in some sense “modular” or built by accretion, and
  3. If there is a random distribution of interest in particular topics, and
  4. If there is a random distribution of incentive structures (greed, pride, altruism, desire to display virtuosity, hope of attracting interest, etc.), then
  5. On any given topic, one will find a lot of motivated people with useful skills (p. 138)

» I take the process of creating public knowledge as an aditional good, because such work builds social capital, strengthens communities, and gives people skills that they need for effective citizenship (p. 247)

» The internet was born as a commons, as a particular kind of public resource. A commons can be beneficial for civil society and democracy, mainly because it permits people to be creative as citizens, to contribute things of value to the commonwealth. It is an antidote to consumerism and to passive forms of citizenship (p. 266)

Por aquí cerca, en el sur de Islandia, hay iniciativas como el Laboratorio del Procomún que lleva ya tiempo dándole vueltas a estas cosas, aquí dejo el vídeo de una de sus últimas reuniones.

Entrevista sobre la empresa del procomún 6 comentarios

Hace unos días Jon Sáez y Odilas me pidieron que les hablara de mi visión sobre la empresa del procomún para el proyecto Managing XXI . La intención era contar lo que ya había escrito en este mismo blog en una serie de tres posts allá por el mes de Abril (aquí, aquí y aquí). Del formato  vídeo lo que me resulta más difícil es que no puedes reflexionar tanto como en el escrito lo que comunicas, lo que hace que a veces no te quedes muy convencido de cómo has planteado las cosas.  En fin, que de todo hay que aprender ;-)

¡Gracias Jon y Odilas!

 

Organizaciones a la sombra de comunidades 4 comentarios

En Organizations in the shadow of communities, O’ Mahony y Lakhani enuncian dos ideas principales; las comunidades son un elemento esencial en el management actual y que, sin embargo, este fenómeno, la relación comunidad-organización, ha sido desatendido en la literatura de gestión.

Más concretamente el artículo analiza, a través de un exhaustivo repaso bibliográfico, qué es una comunidad y cómo éstas pueden influir en el devenir de las organizaciones (empresas, administraciones públicas, ONGs, etc.). En cuanto a la definición del término los autores señalan que:

We define communities as voluntary collections of actors whose interest overlap and whose actions are partially influenced by this perception

Es decir, estamos hablando de una red distribuida  de individuos que mediante la cooperación y/o el intercambio, e influidos, al menos en parte, por la percepción de unos intereses compartidos generan actividad, conocimiento, aprendizaje, relaciones, etc. todo ello con independencia de las proximidades geográficas y/o  de pertenencias institucionales. Al mismo tiempo, esta definición descarta la necesidad de contar con una cultura, unas normas o unas prácticas consensuadas o definidas para la existencia de una comunidad.

Con esta definición en la mano es posible identificar cómo las comunidades están influenciando a las organizaciones dividiendo la casuística en cuatro grandes bloques:

  • En la génesis de las organizaciones: Asistimos con cierta frecuencia a casos de comunidades de apasionados por un tema que, casi sin darse cuenta, desarrollan un producto o servicio valioso en el mercado. En el seno de esta comunidad puede entonces surgir una organización que explote este valor sin destruir la dinámica de la comunidad. En el artículo se muestran algunos ejemplos pero a mi me vienen a la cabeza otros como el de CouchSurfing o, uno más cercano; Forvo (para saber más de esta comunidad puedes leer este post en este mismo blog). Con más de un millón de palabras pronunciadas en decenas de idiomas por miles de personas, los promotores de la comunidad, Israel y Félix, se plantean ahora como extraer valor económico de la comunidad, sin menoscabar ésta. ¿Imaginas un proceso de emprendizaje cuyo primer paso sea construir o identificar una comunidad?
  • En la dinámica de las organizaciones: Las comunidades son cada vez más importantes en el devenir de las organizaciones ya establecidas. En primer lugar, y si miramos hacia el interior de las mismas, por la posible emergencia de comunidades de práctica que facilitan los flujos de conocimiento y la resolución de problemas al mismo tiempo que agilizan la socialización y la formación. En este sentido, la experiencia del proyecto Compartim en la administración pública catalana ha sido un ejemplo importante. Pero quizás lo realmente llamativo sea el hecho de que comunidades de individuos que no pertenecen a la organización sean claves en el desarrollo de determinados procesos de la empresa o, incluso, sean la base misma del modelo de negocio. Es decir, que sin la presencia de la comunidad la organización no tendría sentido. Así para algunas empresas ya, la innovación abierta basada en comunidades de innovadores es una realidad. Aunque más escasos, también es posible encontrar empresas cuya propia base se sustenta en la comunidad, como por ejemplo: la empresa textil Threadless, la empresa de montajes de parques infantiles KaBoom (ver la descripción del caso en este blog), la empresa de automóviles Local-Motors (ver la descripción del caso en este blog) o la empresa de telefonía móvil Giffgaff (ver la descripción del caso en Territorio Creativo). En todas ellas, las actividades principales dependen de formas productivas en comunidad en las que la organización puede influir pero en ningún caso controlar totalmente.
  • En la competitividad de las organizaciones: Vistas las oportunidades, no hay que perder de vista las amenazas. Y es que las comunidades pueden plantear problemas a las organizaciones, en primer lugar, a través de protestas colectivas en las redes sociales. Me viene ahora a la memoria la capacidad de movilización y repercusión que ha tenido Infierno Vodafone a partir de la experiencia con esta compañía de Javier Leiva. En segundo lugar, una amenaza creciente proviene de comunidades que devienen en competidoras principales de empresas bien establecidas. Conocidos son los casos de la rivalidad entre la Wikipedia y la Enciclopedia Británica o entre Linux y Microsoft en el sector de los sistemas operativos de servidores. Poco a poco, cada vez tenemos más ejemplos de este fenómeno. Así, hace unos días la irrupción de una nueva compañía llamada SocialCar no creo que haya hecho especial gracia a empresas de alquiler de coches o de taxis.
  • En el “más allá” de las organizaciones y sus productos o servicios: Sí, empresas y productos desaparecen periódicamente, pero cada vez es más habitual la aparición de comunidades de seguidores, fans, etc. que intentan mantener vivo el espíritu y la operatividad de lo que, en principio, ha quedado obsoleto. El ejemplo de libro lo tenemos en lo sucedido con la empresa Netscape, cerrada por AOL/TimeWarner y cuyo código para el desarrollo de un navegador fue adoptado por una comunidad de programadores que posteriormente han llegado a crear una organización tan importante como Mozilla. ¿Qué hacer cuando un producto que tu organización considera obsoleto, por ejemplo, se convierte en objeto de atención preferente de una comunidad que lo mantiene con vida y por lo tanto fuera de tu control directo?

Para finalizar señalar que las comunidades no es que, de repente, hayan emergido de la nada ahora. Son un fenómeno que siempre ha estado ahí, siendo la actual sociedad en red y del conocimiento la que evidencia y amplifica su impacto en el ámbito organizativo.

Precisamente esta novedad hace que aún no tengamos respuestas, ni tan siquiera todos los casos deseables, para entender plenamente que significa este fenómeno para el management. Sin embargo, sí podemos apuntar algunas preguntas que nos empiezan a alumbrar el camino, como por ejemplo:

  • ¿Bajo que circunstancias es beneficioso reemplazar una actividad/proceso, etc. organizacional, al menos parcialmente, para incorporar la dinámica comunitaria?
  • ¿Cómo pueden las organizaciones adecuar sus procesos para incorporar lo producido en comunidad?
  • ¿Cómo se conjugan los intereses de la comunidad y los de la organización?
  • ¿Es posible crear contextos para la emergencia de comunidades que aporten valor a la organización? ¿Cuáles son los puntos clave de dichos contextos?
  • ¿En qué condiciones una comunidad puede convertirse en un proyecto de emprendizaje? ¿Cómo hay que llevar a cabo este proceso?
  • ¿Qué aspectos puede gestionar la organización para motivar la colaboración mutuamente beneficiosa con las comunidades?
  • ¿…?

Y así podríamos seguir (casi) hasta el infinito. En todo caso, parece claro que en la relación entre comunidades y organizaciones existe un campo de investigación en management bastante incipiente al que merece la pena prestar atención ¿no os parece?

 

Social Business: humaniza tu negocio primero 6 comentarios

Todo el mundo quiere estar en los “nuevos” medios sociales: Facebook, Twitter…son palabras ya muy conocidas por todo aquél que mínimamente tenga una responsabilidad de gestión hoy. El tema es cómo hacerlo. Micheal Brito propone el siguiente diagrama que me parece muy clarificador

Cuando nos acercamos a las empresas e instituciones todas tienen claro lo de la tecnología y el proceso. Es decir, son conscientes de que van a necesitar usar nuevas herramientas para sobre ellas aplicar nuevas tareas, procedimientos, políticas y normas de socialización con sus (potenciales) clientes. Incluso asumen, con resignación pero lo hacen, la necesidad de formarse y adaptarse a “nuevos” valores (conversación de igual a igual, ciertos niveles de transparencia, etc.) Sin embargo, nos estamos encontrado con que el problema es que este pretendido (y no siempre logrado) cambio hacia el exterior tiene que tener también su reflejo en el interior de la empresa y es ahí donde empiezan a fallar las cosas. Michael Brito lo dice muy clarito en su post:

“Many organizations are trying desperately to humanize their brand, they are failing to understand that they need to humanize their business first.”

Y es que con actitudes muy poco 2.0 hacia dentro, es difícil mostrar una cara social y humana hacia fuera con un mínimo de coherencia. Por ejemplo, si la toma de decisiones en el interior de una empresa es jerárquica y centralizada, resultará difícil que las personas de esa empresa interactuando en las redes sociales se atrevan a tomar las iniciativas necesarias para mantener una conversación fluida, de valor y eficaz con sus visitantes. Es una cuestión de falta de confianza y miedo a las represalias lo que no permite muchas veces una interconexión más ágil quedándose las personas  esperando “a ver que dicen los de arriba que yo por si acaso no me muevo”.

De igual manera si es una organización existe la cultura de no compartir información de forma natural hacia dentro, difícilmente las personas de esa organización presentes en Internet lo harán hacia fuera. Al contrario, aunque sea de forma inconsciente tenderán a ocultar toda la información posible, cayendo en una comunicación corporativista y de poco valor añadido.

Así que si te planteas ser más social, revisa primero algunas de estas funciones, y otras que se me quedan en el tintero, en tu propio negocio y analiza si son coherentes con la cultura de los medios sociales, no vaya a ser que comiences la casa por el tejado:

  • Modelo organizacional
  • Cultura
  • Comunicación interna
  • Sistema de toma de decisiones
  • Motivación y empoderamiento de los trabajadores
  • Dinámicas de colaboración y trabajo cooperativo
  • Actitudes respecto a la propiedad del conocimiento y la difusión de la organización
  • Accesibilidad a espacios y herramientas en Internet

En resumen, si quieres cambiar hacia fuera de verdad, de forma que obtengas resultados valiosos de tu estancia en las redes digitales, ten por seguro que primero tienes que cambiar hacia dentro. Termino con otra estupenda frase de Michael Brito que suscribo:

“I am a firm believer that a company cannot have effective conversations with their customers unless they can have effective conversations internally first”

Modelo de negocio y empresa abierta Sin comentarios

Si existe un libro de moda ahora mismo en esto del management ese es “Generación de modelos de negocio” de Osterwalder & Pigneur. Empecemos diciendo que un modelo de negocio “describe las bases sobre las que una empresa crea, proporciona y capta valor” y para los autores la mejor manera de describirlo es dividirlo en nueve módulos básicos que reflejan la lógica que sigue una empresa.

El libro prosigue explicando cada módulo planteando una serie de preguntas y reflexiones que pueden ayudar al lector a pensar o repensar su propio modelo de negocio:

Módulo Algunas preguntas básicas incluidas en el libro
Segmentos de mercado ¿Para quién creamos valor?, ¿Cuáles son nuestros clientes más importantes?…
Propuestas de valor ¿Qué valor proporcionamos a nuestros clientes?, ¿qué problemas de nuestros clientes ayudamos a solucionar?, ¿qué paquetes de productos o servicios ofrecemos a cada segmento de mercado?…
Canales ¿Qué canales prefieren nuestros segmentos de mercado?, ¿cómo se conjugan nuestros canales?, ¿cómo se integran en las actividades diarias de los clientes?..
Relaciones con clientes ¿Qué tipo de relación esperan los diferentes segmentos de mercado?, ¿qué tipo de relaciones hemos establecido?, ¿Cuál es su coste?…
Fuentes de ingresos ¿Por qué valor están dispuestos a pagar nuestros clientes? ¿Por qué pagan actualmente? ¿Cómo pagan actualmente?…
Recursos clave ¿Qué recursos clave requieren nuestras propuestas de valor, canales de distribución, relaciones con clientes y fuentes de ingresos?
Actividades clave ¿Qué actividades clave requieren nuestras propuestas de valor, canales de distribución, relaciones con clientes y fuentes de ingresos?
Asociaciones clave ¿Quiénes son nuestros socios clave?, ¿quienes son nuestros proveedores clave?…
Estructuras de coste ¿Cuáles son los costes más importantes inherentes a nuestro modelo de negocio?…

Más adelante bajo el título “Patrones” describe modelos de negocio que tienen características similares, con el objeto de servir de inspiración al lector. Uno de los patrones es “Modelos de negocio abiertos” (otro son la larga cola o el modelo gratis por ejemplo). No obstante, de lo que habla el libro es de la innovación abierta más que de la empresa abierta tal y como solemos definirla en nuestro grupo. Realmente, lo que contiene este libro es una versión mucho más gráfica, amable y utilizable (que no es poco) de algo que estos autores ya hace bastante tenían publicado. En este mismo blog hice un ejercicio de cómo sería una fotografía de una empresa abierta bajo esta metodología de generación de modelos de negocio hace ya casi dos años.

Entonces, como ahora, al pensar en el patrón empresa abierta sigo echando de menos un décimo módulo en este método que contemple algo así como la organización de la empresa. Me explico; ya es significativo que la persona en esta metodología sea vista como un recurso, clave quizás, pero su imagen es la de un instrumento. Sin embargo, la persona es la referencia más importante de una empresa abierta, pues dispone del conocimiento, las habilidades y las actitudes que posibilitan la configuración de una oferta de valor. Si esto es así, si la persona es más que un instrumento que se tiene o no se tiene, bien vale dedicarle un módulo a pensar cómo vamos a hacer para disponer de personas apasionadas, motivadas, corresponsables, etc. en nuestra organización. Y es que sólo hace falta darse una vuelta por las empresas para constatar que están llenas de personas con conocimientos (ingenieros, gestores, diseñadores, etc.) pero digamos que con un nivel de compromiso bajo que no posibilita la puesta en juego de todas sus capacidades.

Además como la persona no trabaja aislada sino a su vez con otras personas, tenemos que considerar cómo organizamos todo este juego de relaciones para lograr coordinarnos, tomar decisiones, etc. de una forma eficaz sin anular al individuo en el intento.

No se vuestra opinión, pero si estás (re)pensando tu negocio no olvidarte de las personas y de las relaciones entre ellas en tu organización debería de ser un aspecto importante en el que no te hace pensar este interesante libro.

Procomún y empresa (3/3) 4 comentarios

Las cosas del procomún pueden quedar lejos para mucha parte de nuestras empresas y organizaciones (por cierto, es bonito recordar lo que quedaba lejos hace solo dos o tres años). Pero pienso que hay importantes implicaciones para todo tipo de empresas después de repasar los commons y la empresa del procomún en los posts anteriores.

Una primera tiene que ver con la emergencia de la inteligencia colectiva. Como señala Steven Jonhson en su libro Everything Bad is Good for You  (referencia cogida de la extinta revista Archipiélago…qué melancolía…) en los últimos años, con la explosión de los nuevos medios de comunicación, estamos conociendo un aumento constante de las capacidades cognitivas y los cocientes de inteligencia (es ahora cuando los apocalípticos se suben por las paredes jeje). Sin duda, este fenómeno es uno de los motivos por los que existe un creciente interés alrededor de algunos procomunes, que están floreciendo con fuerza al calor de estos excedentes cognitivos.

La pregunta es; ¿pueden nuestras organizaciones vivir de espaldas a este fenómeno? Mi respuesta es que cada vez será más difícil. Primero, porque sería una perdida enorme de potencial absolutamente necesario si queremos mantener una velocidad de innovación ya imposible de mantener solo con recursos internos. No obstante, la empresa puede sentir la tentación de apropiarse de todo este conocimiento, para su explotación particular sin considerar los intereses de aquellos que han producido dicho conocimiento. Esta situación, por injusta, no puede ser sostenible y la empresa tendrá que aprender a gestionar los recursos en términos de comunidad, promoviendo normas y reglas de convivencia más horizontales, y cuidando de ella para no ser visto como un free-rider indeseable. Además,  y en segundo lugar, los consumidores van a exigir, cada vez en mayor medida, ser parte del proceso de diseño, producción, etc. de los productos y servicios que consumen. Seguramente quienes diseñen espacios donde estos consumidores se sientan a  gusto y contribuyan con su saber hacer lograrán niveles de fidelidad y sentido de pertenencia mayores.

El otro elemento importante es Internet. En efecto, la web, tanto su cultura como su concepción técnica, proporciona una experiencia libre y continua de uso, remezcla e intercambio de recursos, especialmente información y conocimiento. Internet está logrando  que nos demos cuenta de que hay pocas cosas originales y que incluso aquellas creaciones que nos parecen increíbles son una remezcla de lo que otros antes han avanzado, es decir el conocimiento y la cultura es un producto de la cooperación social (el vídeo que comparto un poco más abajo es una buena muestra de esto o también el caso de la archiconocida canción Macarena que comentaban en Zemos98). En este contexto, ¿tiene sentido la protección a ultranza del conocimiento para su explotación particular que caracteriza nuestra era?. Y no olvidemos que Internet es el medio que está dando forma a nuestro tiempo. De una manera u otra es importante asumir que esta creciente libertad en el mundo digital tendrá su repercusión en la esfera económica. Justamente, este acento en el intercambio de los recursos, en considerar que éstos pueden ser usados y remezclados por los individuos libremente es la base del procomún. Por lo tanto, las organizaciones tienen mucho que aprender de éste a la hora de gestionar recursos no apropiables en exclusividad. Las industrias llamadas de contenido o culturales (música, cine, etc.) ya están experimentando en sus carnes esta cultura y detrás de ellas seguro que vendrán otras, como ya está empezando a suceder en la industria de los complementos de vídeoconsolas. En resumen, cada día será más difícil proteger el conocimiento bajo siete llaves y debemos empezar a saber jugar en un terreno más abierto y colaborativo.

¿Cómo conectar a una comunidad virtual que genera inteligencia colectiva de forma sostenible? ¿cómo actuar en un entorno donde el libre de intercambio de recursos digitales y de conocimiento se impone día a día? Estas preguntas, frecuentes para la Empresa del Procomún, ya no parecen tan lejanas para las organizaciones de nuestros días.

Everything is a Remix Part 2 from Kirby Ferguson on Vimeo.

Bueno con esto termino mi auto-reflexión sobre el procomún. A mi me ha servido para ordenar mis ideas, espero que a algunos de vosotros os haya resultado útil también, gracias por llegar hasta aquí o al menos por intentarlo  :)

Empresa del Procomún (2/3) 7 comentarios

(nota1: para saber más de la empresa del procomún una muy buena idea es visitar la investigación que sobre el tema están haciendo en Yproductions)

(nota2: cuando se habla de procomún hay toda una tradición investigadora alrededor de los recursos naturales: agua, alimentos, etc. en esta línea el blog de Joaquín Rodríguez es una estupenda referencia. No obstante, cuando de esta serie de post  se trata casi siempre tengo en mente los procomunes en el ámbito digital)

Después de presentar brevemente el concepto de procomún en el post anterior, ahora toca intentar responder a la pregunta ¿es posible la Empresa del Procomún (EdP)?

Digamos para comenzar que la misión de la EdP sería la de aportar valor al commons, sin intentar encerrarlo y apropiárselo para posteriormente explotarlo de forma exclusiva en su único beneficio. Al mismo tiempo, la EdP sí que debería obtener renta de su interacción con el commons si quiere hacer sostenible su actividad en el tiempo.  Por lo tanto, hacer crecer el procomún mientras éste sigue siendo de libre uso, haciendo de la EdP  un proyecto sostenible, es el reto a superar.

La pregunta por lo tanto es doble ¿cómo aporta valor la EdP? y ¿cuál es el modelo de negocio ingresos de este tipo de empresa? Veamos posibles respuestas.

La EdP puede aportar valor al commons o procomún aportando a alguno, o a más de uno al mismo tiempo, de sus tres pilares: recursos, comunidad y normas. Creo poder explicarlo mejor utilizando un ejemplo. Podría utilizar cualquiera de los casos que han pasado por este blog pero, aunque previsible, voy a utilizar el caso de Mozilla-Firefox pues creo que es el más didáctico.  Firefox, es un navegador web de código abierto. Esto quiere decir que este recurso está accesible para todas aquellas personas que quieran usarlo, remezclarlo, etc. Mozilla aporta un importante valor al recurso ya que, aproximadamente el 60% del código es producido por empleados de esta organización. Alrededor de Firefox existe una vibrante comunidad que enriquece y conserva este recurso de forma constante. Mozilla también aporta valor a este pilar, no en vano, ha sido capaz de conectar a una cantidad ingente de personas en la labor de desarrollo del navegador. Al mismo tiempo, se encarga también de dinamizar  y motivar constantemente la participación de toda la comunidad en la conservación del recurso. Por último, Mozilla ha dotado de un sistema de gobernaza al desarrollo del navegador. De  esta forma, existe un amplio conjunto de normas, tácitas y/o explícitas, que garantizan el buen funcionamiento y la sostenibilidad del commons. Normas, por otra parte, que tienen muy muy en consideración el peso de la comunidad a la hora de tomar todo tipo de decisiones, resultando coherente así con el principio de coposesión y no apropiación del recurso propio de los commons.

En resumen, y sobre la base del caso Mozilla, algunas de las formas en las que la EdP pueden aportar valor al commons son: producción y conservación del recurso, conexión, dinamización y motivación de la comunidad y organización de las normas del procomún. Obviamente existen muchas formas de aportar valor, en este caso y en otros, al procomún desde una empresa, esto son solo una muestra.

Y que hay de los ingresos ¿cómo garantizar el futuro de una organización cuando ésta pone el recurso alrededor del cual se organiza a libre disposición de la comunidad? Este punto me parece de primer orden para no caer en la precariedad, la dependencia, el asistencialismo y finalmente en la autoexplotación. Sin duda este es el caballo de batalla de la EdP, al que no hay soluciones claras ni sistemáticas aunque la publicidad, la donación y el crowfunding venga rápidamente a la mente. Sin embargo ya empezamos a tener un conjunto de casos, limitados pero valiosos, de los que ir recopilando posibles alternativas. Seguramente la EdP funcionará en este terreno de una forma híbrida, es decir, obteniendo financiación a través de diferentes modelos. Por ejemplo, una empresa que desarrolla software libre puede cobrar por la personalización de una determinada aplicación, al mismo tiempo que, una vez concluido el desarrollo, pone en el dominio público lo producido para que otras personas y/o empresas lo usen y lo modifiquen. Sí, una vez más el software libre y sus modelos de negocio pueden ser útiles para profundizar en este tema. Mozilla, obtenía ingresos, al menos hasta este año, por hacer de google el buscador por  defecto del navegador. Así, google obtenía un buen numero de visitas a través de Firefox por las que retribuía a la compañía. Una vez más, el sistema de ingresos no limita la libertad de acceso al recurso (al contrario, cuanta más gente usase Firefox más búsquedas para google y más financiación para Mozilla lo que equivale a decir que la mejor estrategia era dejarlo en el dominio público para el libre uso). No obstante, una investigación en profundidad de este tema identificando alternativas que pudieran servir de inspiración a nuevas EdP sería muy interesante.

Existe cierto debate sobre si se debe mezclar el procomún con la actividad empresarial.  Yo opino que sí, que solo en la medida en la que el procomún sea productivo tiene posibilidad de convertirse en un modelo alternativo viable. Por lo tanto, si la relación y explotación del commons no tiene por consecuencia su cercamiento y ademas favorece su conservación ¿qué hay de malo en obtener renta de él? Sí que es cierto que la EdP se debería diferenciar de la empresa “normal” en la relación existente entre el recurso a explotar y sus beneficios económicos. Así, en la empresa “normal” el recurso no es más que un medio para maximizar el beneficio económico, mientras que para la EdP el beneficio económico es el medio para maximizar el valor del recurso y del procomún en general.

Obviamente, el procomún no es un modelo que sirva para todos los casos y además, es evidente que todavía nos quedaría mucho tiempo para introducir estas ideas en un amplio abanico de actividades económicas. Sin embargo, ¿qué lecciones trae el procomún para nuestras empresas de hoy día? A esta pregunta dedicaré el tercer y último post de la serie.

Procomún (1/3) 11 comentarios

Cada vez escucho más procomún (o commons en inglés) en el ámbito económico. Son buenas noticias, pero a veces me cuesta comprender lo que hay detrás de este concepto. Por eso, como escribir es una estupenda manera de reflexionar me propongo redactar tres breves post sobre el tema; uno sobre el procomún (este mismo post), otro sobre la empresa del procomún y un tercero sobre las implicaciones de éste en la empresa actual. Allá voy.

Como se señala en The commons-prospetity by sharing, un commons o procomún está compuesto por tres elementos: recurso, comunidad y normas.

Los recursos del procomún están bajo un régimen de coposesión por parte de todas los miembros de la comunidad. Esto quiere decir que todos pueden usar y explotar el recurso al mismo tiempo que todos son responsables de su conservación. De esta forma el procomún evita el modelo basado en la compra-venta y la propiedad privada o pública (en el sentido de perteneciente al Estado)  que son  los paradigmas económicos actuales, apostando en su lugar por la colaboración y por poner en común recursos como una forma más eficaz de entender la actividad en ciertos sectores. La capacidad de establecer las normas de uso, explotación y ciudado del recurso están en manos de la comunidad. Muy frecuentemente estas reglas son tácitas, pero en cualquier caso son asimiladas y respetadas por todos los miembros del commons. Al establecer el libre acceso a los recursos, el riesgo del modelo está en la aparición de los “free-riders”. Se considera como tales a aquellas personas u organizaciones que sin respetan las normas intentan maximizar los beneficios que le pudiera aportar el recurso compartido sin importarles la sostenibilidad de todo el sistema.

Tradicionalmente el mundo de los recursos naturales ha sido el escenario donde más se ha utilizado este modelo de gestión. Por ejemplo, los bosques alrededor de los pueblos de los que se extraían leña o el pasto han funcionado, en muchas ocasiones, bajo los parámetros aquí brevemente explicados. En la actualidad la emergencia y el rápido desarrollo de algunos recursos digitales ha avivado la posibilidad de hacer uso del modelo procomún aprovechando los nulos costes de intercambio y reproducción de éstos. En efecto, desde espacios como el conocimiento, la cultura o el software libre han surgido comunidades que han querido proteger y enriquecer procomunes sin la necesidad de acudir para ello al modelo de propiedad pública o privada. Así, por ejemplo, el código de muchos programas de software libre se gestiona actualmente como un commons, en el sentido de que toda la comunidad tiene la posibilidad de usarlo y explotarlo pero al mismo tiempo también asume la responsabilidad de aportar a él para hacer el entorno sostenible. En este sentido se trata de recursos que son de todos pero de nadie al mismo tiempo. Hay que matizar también qué quiere decir libre acceso en este contexto ya que puede significar diferentes cosas. Es decir, en el caso del bosque que antes señalábamos, es un procomún al que solo tendrían acceso, normalmente, los miembros del pueblo, mientras que  los programas de software libre (y  los recursos digitales en general) son de acceso universal, si bien es cierto que de la conservación del recurso siempre hay encargada una comunidad más o menos identificada.

Llegados a este punto, al pregunta es ¿es posible la empresa del procomún? o dicho de otra forma ¿es posible la sostenibilidad económica de una organización alrededor de un recurso del que no puede apropiarse?

Local Motors, coches en comunidad 5 comentarios

Personas con conocimiento, pasión y conectadas, estas tres variables pueden ser el comienzo de cambios importantes en muchos sectores.

Pongamos uno de los clásicos: el automóvil. En los USA han creado una empresa llamada Local Motors que apuesta por la comunidad como motor de diseño y desarrollo y por el Open Source como forma de no apropiarse en exclusiva  del conocimiento generado en comunidad. El siguiente vídeo resume la filosofía de la empresa.

En esta organización puedes participar proponiendo tus propios diseños de coche. Normalmente es la propia compañía quien propone concursos donde, bajo ciertas especificaciones,  se pide a los miembros de la comunidad que envíen sus diseños. Así, por ejemplo, entre los últimos retos-concursos, están los de diseñar un coche apropiado para las condiciones de naturaleza salvaje de Alaska y otro para las estrechas calles de San Francisco.

De entre todos los diseños colgados en la comunidad de Local Motors, ésta elige el ganador teniendo muy en cuenta los votos y valoraciones del resto de individuos. Una vez seleccionado el coche puedes seguir participando desarrollando el coche, es decir, eligiendo el chasis, los frenos, los interiores, etc. que llevará el coche. Una vez más el peso de la comunidad es determinante en la elección aunque la palabra final está en manos de Local Motors para asegurar la viabilidad del asunto.

Lo siguiente que puedes hacer es comprarlo. Sí, porque la idea es fabricar estos coches. Por ahora, la empresa es reciente, solo un modelo tiene asegurada su entrada en producción. Es el Rally Figther un coche pensado para el sur del país.

El coche se fabricará en Phoenix, porque la idea de la empresa es siempre fabricar en una escala lo más local posible. Así, por ejemplo, el coche de Alaska requerirá abrir una fabrica en Alaska y el de San Francisco, pues eso, allí mismo. Sólo se fabricarán 2.000 unidades de cada coche, pero lo realmente curioso es que si compras el coche (unos 60.000$ el Rally Fighter) tienes que montártelo tú en Phoenix (ver foto) con las herramientas que allí te dará Local Motors (siempre con la ayuda de las personas de la empresa). La idea es que no solo sea parte de la experiencia el participar en el diseño de tu coche sino que también fabricar tu propio coche sea algo cercano a ti. Para ello puedes llevarte algunos amigos y compartir espacio con otras personas que también estarán construyendo su coche (montar el coche lleva dos fines de semana de tres días cada uno de ellos).

Como es fácil de adivinar Local Motors no aspira a vender coches a millones. Su público tiene mucho que ver con los apasionados del motor que quieren tener un coche en el que han participado y que además está especialmente pensado para una necesidad o entorno específico. Es por lo tanto una iniciativa glocal; apuesta por la comunidad global (para hacernos una idea los ganadores de los últimos concursos son un rumano y un francés) pero para buscar una solución y un desarrollo local.

Por último, puedes participar en las modificaciones o extensiones del coche. Es decir, la comunidad, para cada modelo,  diseña opciones para tunear (personalizar) el coche.  Estas extensiones te las puedes bajar  (el diseño para desarrollarlas se entiende) de la propia web de Local Motors e incorporarlas en tu modelo.

Todos los diseños, desarrollos, extensiones, etc. están licenciados con creative commons de forma que cualquiera puede hacer uso de los mismos. Esta fórmula es esencial a la hora de promover la cooperación entre los miembros de la comunidad (o dicho de otra forma; para no reinventar la rueda constantemente). En fin, seguimos en la búsqueda de iniciativas económicas que sobre la base de Internet innoven en su modelo de gestión y de negocio, ¿conoces alguna?

Empresa abierta mapeada 1 comentario

Afortunadamente a medida que pasa el tiempo, cada vez vamos teniendo más materiales y recursos alrededor del concepto de empresa abierta. El año pasado fue un hito importante ya que la publicación del libro nos permite, entre otras cosas, tener una colección de casos que podemos utilizar en cursos, ponencias, etc.

También desde el 2010 colaboramos con el proyecto Conocity de Josi Sierra, lo que nos permite disponer de recursos multimedia que facilitan la difusión de nuestras ideas. Y es que Conocity tiene por objetivo utilizar el formato vídeo y los mapas conceptuales para facilitar la tarea de acceder al conocimiento libre con una metodología que Josi lleva tiempo trabajando. Ya contábamos con un primer vídeo donde Julen explicaba qué entendemos por empresa abierta. Ahora, disponemos de un segundo vídeo donde desarrollamos un poquito más el término a través de sus elementos más importantes.

En definitiva, aunque tengamos la sensación de estar solo al comienzo del camino siento que avanzamos y nada puede ser más motivador que eso.

!Gracias Josi por tu estupendo trabajo!

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