(No se si cunde mucho, pero leer lo que es leer, me lleva todo casi todo mi tiempo libre. Me gusta muchísimo la novela y, como no, todo lo que tenga que ver con los temas que nos rondan la cabeza alrededor de la empresa abierta. He decidido compartir de los libros y papers que me resulten atractivos una pequeñisima reseña, los fragmentos más interesantes y material adicional si es que lo encuentro para completar el tema. Quiero pensar que además del propio contenido, este tipo de posts pueden facilitar el que te decidas a leer o no un determinado libro por ejemplo).
Y el primer libro para esta serie es Understanding Knowledge as a commons que coordinan Hess y Ostrom y que trata de llevar la dilatada investigación sobre el procomún (commons en inglés) del mundo de los recursos naturales al ámbito del conocimiento. Lo cierto es que el libro me ha interesado especialmente en sus primeros capítulos donde sí se trata las peculiaridades de gestión del conocimiento como un procomún. Sin embargo, a partir del cuarto capítulo el foco se centra muy especialmente en las bibliotecas, o más concretamente, en la posibilidad de crear procomunes en el contexto de los archivos y bibliotecas digitales. Sin duda, hay buenas ideas en estos últimos pero si no estás muy metido en el mundo de las bibliotecas universitarias, como es mi caso, el interés del tema (y la posibilidades de comprenderlo) decrecen.
Resalto cinco fragmentos del libro (las negritas son mías):
» The essential questions for any commons analysis are inetably about equity, efficiency, and sustainability. Equity refers to issues of just or equal appropiation from, and contribution to, the maintenance of a resource. Efficiency deals with optimal production, management, and use of the resource. Sustainability looks at outcomes over the long term (p. 6)
» To talk about the commons is to say that citizens (or user communities) are the primary stakeholders, over and above investors, and that these community interest are not necessarily for sale (p. 30)
» To parapharase somer earlier work on distributed creativity,
If one has a global network, with very low barriers to entry and participation, and
If the type of creation involved is in some sense “modular” or built by accretion, and
If there is a random distribution of interest in particular topics, and
If there is a random distribution of incentive structures (greed, pride, altruism, desire to display virtuosity, hope of attracting interest, etc.), then
On any given topic, one will find a lot of motivated people with useful skills (p. 138)
» I take the process of creating public knowledge as an aditional good, because such work builds social capital, strengthens communities, and gives people skills that they need for effective citizenship (p. 247)
» The internet was born as a commons, as a particular kind of public resource. A commons can be beneficial for civil society and democracy, mainly because it permits people to be creative as citizens, to contribute things of value to the commonwealth. It is an antidote to consumerism and to passive forms of citizenship (p. 266)
Por aquí cerca, en el sur de Islandia, hay iniciativas como el Laboratorio del Procomún que lleva ya tiempo dándole vueltas a estas cosas, aquí dejo el vídeo de una de sus últimas reuniones.
Hace unos días Jon Sáez y Odilas me pidieron que les hablara de mi visión sobre la empresa del procomún para el proyecto Managing XXI . La intención era contar lo que ya había escrito en este mismo blog en una serie de tres posts allá por el mes de Abril (aquí, aquí y aquí). Del formato vídeo lo que me resulta más difícil es que no puedes reflexionar tanto como en el escrito lo que comunicas, lo que hace que a veces no te quedes muy convencido de cómo has planteado las cosas. En fin, que de todo hay que aprender
Las cosas del procomún pueden quedar lejos para mucha parte de nuestras empresas y organizaciones (por cierto, es bonito recordar lo que quedaba lejos hace solo dos o tres años). Pero pienso que hay importantes implicaciones para todo tipo de empresas después de repasar los commons y la empresa del procomún en los posts anteriores.
Una primera tiene que ver con la emergencia de la inteligencia colectiva. Como señala Steven Jonhson en su libro Everything Bad is Good for You (referencia cogida de la extinta revista Archipiélago…qué melancolía…) en los últimos años, con la explosión de los nuevos medios de comunicación, estamos conociendo un aumento constante de las capacidades cognitivas y los cocientes de inteligencia (es ahora cuando los apocalípticos se suben por las paredes jeje). Sin duda, este fenómeno es uno de los motivos por los que existe un creciente interés alrededor de algunos procomunes, que están floreciendo con fuerza al calor de estos excedentes cognitivos.
La pregunta es; ¿pueden nuestras organizaciones vivir de espaldas a este fenómeno? Mi respuesta es que cada vez será más difícil. Primero, porque sería una perdida enorme de potencial absolutamente necesario si queremos mantener una velocidad de innovación ya imposible de mantener solo con recursos internos. No obstante, la empresa puede sentir la tentación de apropiarse de todo este conocimiento, para su explotación particular sin considerar los intereses de aquellos que han producido dicho conocimiento. Esta situación, por injusta, no puede ser sostenible y la empresa tendrá que aprender a gestionar los recursos en términos de comunidad, promoviendo normas y reglas de convivencia más horizontales, y cuidando de ella para no ser visto como un free-rider indeseable. Además, y en segundo lugar, los consumidores van a exigir, cada vez en mayor medida, ser parte del proceso de diseño, producción, etc. de los productos y servicios que consumen. Seguramente quienes diseñen espacios donde estos consumidores se sientan a gusto y contribuyan con su saber hacer lograrán niveles de fidelidad y sentido de pertenencia mayores.
El otro elemento importante es Internet. En efecto, la web, tanto su cultura como su concepción técnica, proporciona una experiencia libre y continua de uso, remezcla e intercambio de recursos, especialmente información y conocimiento. Internet está logrando que nos demos cuenta de que hay pocas cosas originales y que incluso aquellas creaciones que nos parecen increíbles son una remezcla de lo que otros antes han avanzado, es decir el conocimiento y la cultura es un producto de la cooperación social (el vídeo que comparto un poco más abajo es una buena muestra de esto o también el caso de la archiconocida canción Macarena que comentaban en Zemos98). En este contexto, ¿tiene sentido la protección a ultranza del conocimiento para su explotación particular que caracteriza nuestra era?. Y no olvidemos que Internet es el medio que está dando forma a nuestro tiempo. De una manera u otra es importante asumir que esta creciente libertad en el mundo digital tendrá su repercusión en la esfera económica. Justamente, este acento en el intercambio de los recursos, en considerar que éstos pueden ser usados y remezclados por los individuos libremente es la base del procomún. Por lo tanto, las organizaciones tienen mucho que aprender de éste a la hora de gestionar recursos no apropiables en exclusividad. Las industrias llamadas de contenido o culturales (música, cine, etc.) ya están experimentando en sus carnes esta cultura y detrás de ellas seguro que vendrán otras, como ya está empezando a suceder en la industria de los complementos de vídeoconsolas. En resumen, cada día será más difícil proteger el conocimiento bajo siete llaves y debemos empezar a saber jugar en un terreno más abierto y colaborativo.
¿Cómo conectar a una comunidad virtual que genera inteligencia colectiva de forma sostenible? ¿cómo actuar en un entorno donde el libre de intercambio de recursos digitales y de conocimiento se impone día a día? Estas preguntas, frecuentes para la Empresa del Procomún, ya no parecen tan lejanas para las organizaciones de nuestros días.
Bueno con esto termino mi auto-reflexión sobre el procomún. A mi me ha servido para ordenar mis ideas, espero que a algunos de vosotros os haya resultado útil también, gracias por llegar hasta aquí o al menos por intentarlo
(nota2: cuando se habla de procomún hay toda una tradición investigadora alrededor de los recursos naturales: agua, alimentos, etc. en esta línea el blog de Joaquín Rodríguez es una estupenda referencia. No obstante, cuando de esta serie de post se trata casi siempre tengo en mente los procomunes en el ámbito digital)
Después de presentar brevemente el concepto de procomún en el post anterior, ahora toca intentar responder a la pregunta ¿es posible la Empresa del Procomún (EdP)?
Digamos para comenzar que la misión de la EdP sería la de aportar valor al commons, sin intentar encerrarlo y apropiárselo para posteriormente explotarlo de forma exclusiva en su único beneficio. Al mismo tiempo, la EdP sí que debería obtener renta de su interacción con el commons si quiere hacer sostenible su actividad en el tiempo. Por lo tanto, hacer crecer el procomún mientras éste sigue siendo de libre uso, haciendo de la EdP un proyecto sostenible, es el reto a superar.
La pregunta por lo tanto es doble ¿cómo aporta valor la EdP? y ¿cuál es el modelo de negocio ingresos de este tipo de empresa? Veamos posibles respuestas.
La EdP puede aportar valor al commons o procomún aportando a alguno, o a más de uno al mismo tiempo, de sus tres pilares: recursos, comunidad y normas. Creo poder explicarlo mejor utilizando un ejemplo. Podría utilizar cualquiera de los casos que han pasado por este blog pero, aunque previsible, voy a utilizar el caso de Mozilla-Firefox pues creo que es el más didáctico. Firefox, es un navegador web de código abierto. Esto quiere decir que este recurso está accesible para todas aquellas personas que quieran usarlo, remezclarlo, etc. Mozilla aporta un importante valor al recurso ya que, aproximadamente el 60% del código es producido por empleados de esta organización. Alrededor de Firefox existe una vibrante comunidad que enriquece y conserva este recurso de forma constante. Mozilla también aporta valor a este pilar, no en vano, ha sido capaz de conectar a una cantidad ingente de personas en la labor de desarrollo del navegador. Al mismo tiempo, se encarga también de dinamizar y motivar constantemente la participación de toda la comunidad en la conservación del recurso. Por último, Mozilla ha dotado de un sistema de gobernaza al desarrollo del navegador. De esta forma, existe un amplio conjunto de normas, tácitas y/o explícitas, que garantizan el buen funcionamiento y la sostenibilidad del commons. Normas, por otra parte, que tienen muy muy en consideración el peso de la comunidad a la hora de tomar todo tipo de decisiones, resultando coherente así con el principio de coposesión y no apropiación del recurso propio de los commons.
En resumen, y sobre la base del caso Mozilla, algunas de las formas en las que la EdP pueden aportar valor al commons son: producción y conservación del recurso, conexión, dinamización y motivación de la comunidad y organización de las normas del procomún. Obviamente existen muchas formas de aportar valor, en este caso y en otros, al procomún desde una empresa, esto son solo una muestra.
Y que hay de los ingresos ¿cómo garantizar el futuro de una organización cuando ésta pone el recurso alrededor del cual se organiza a libre disposición de la comunidad? Este punto me parece de primer orden para no caer en la precariedad, la dependencia, el asistencialismo y finalmente en la autoexplotación. Sin duda este es el caballo de batalla de la EdP, al que no hay soluciones claras ni sistemáticas aunque la publicidad, la donación y el crowfunding venga rápidamente a la mente. Sin embargo ya empezamos a tener un conjunto de casos, limitados pero valiosos, de los que ir recopilando posibles alternativas. Seguramente la EdP funcionará en este terreno de una forma híbrida, es decir, obteniendo financiación a través de diferentes modelos. Por ejemplo, una empresa que desarrolla software libre puede cobrar por la personalización de una determinada aplicación, al mismo tiempo que, una vez concluido el desarrollo, pone en el dominio público lo producido para que otras personas y/o empresas lo usen y lo modifiquen. Sí, una vez más el software libre y sus modelos de negocio pueden ser útiles para profundizar en este tema. Mozilla, obtenía ingresos, al menos hasta este año, por hacer de google el buscador por defecto del navegador. Así, google obtenía un buen numero de visitas a través de Firefox por las que retribuía a la compañía. Una vez más, el sistema de ingresos no limita la libertad de acceso al recurso (al contrario, cuanta más gente usase Firefox más búsquedas para google y más financiación para Mozilla lo que equivale a decir que la mejor estrategia era dejarlo en el dominio público para el libre uso). No obstante, una investigación en profundidad de este tema identificando alternativas que pudieran servir de inspiración a nuevas EdP sería muy interesante.
Existe cierto debate sobre si se debe mezclar el procomún con la actividad empresarial. Yo opino que sí, que solo en la medida en la que el procomún sea productivo tiene posibilidad de convertirse en un modelo alternativo viable. Por lo tanto, si la relación y explotación del commons no tiene por consecuencia su cercamiento y ademas favorece su conservación ¿qué hay de malo en obtener renta de él? Sí que es cierto que la EdP se debería diferenciar de la empresa “normal” en la relación existente entre el recurso a explotar y sus beneficios económicos. Así, en la empresa “normal” el recurso no es más que un medio para maximizar el beneficio económico, mientras que para la EdP el beneficio económico es el medio para maximizar el valor del recurso y del procomún en general.
Obviamente, el procomún no es un modelo que sirva para todos los casos y además, es evidente que todavía nos quedaría mucho tiempo para introducir estas ideas en un amplio abanico de actividades económicas. Sin embargo, ¿qué lecciones trae el procomún para nuestras empresas de hoy día? A esta pregunta dedicaré el tercer y último post de la serie.
Cada vez escucho más procomún (o commons en inglés) en el ámbito económico. Son buenas noticias, pero a veces me cuesta comprender lo que hay detrás de este concepto. Por eso, como escribir es una estupenda manera de reflexionar me propongo redactar tres breves post sobre el tema; uno sobre el procomún (este mismo post), otro sobre la empresa del procomún y un tercero sobre las implicaciones de éste en la empresa actual. Allá voy.
Como se señala en The commons-prospetity by sharing, un commons o procomún está compuesto por tres elementos: recurso, comunidad y normas.
Los recursos del procomún están bajo un régimen de coposesión por parte de todas los miembros de la comunidad. Esto quiere decir que todos pueden usar y explotar el recurso al mismo tiempo que todos son responsables de su conservación. De esta forma el procomún evita el modelo basado en la compra-venta y la propiedad privada o pública (en el sentido de perteneciente al Estado) que son los paradigmas económicos actuales, apostando en su lugar por la colaboración y por poner en común recursos como una forma más eficaz de entender la actividad en ciertos sectores. La capacidad de establecer las normas de uso, explotación y ciudado del recurso están en manos de la comunidad. Muy frecuentemente estas reglas son tácitas, pero en cualquier caso son asimiladas y respetadas por todos los miembros del commons. Al establecer el libre acceso a los recursos, el riesgo del modelo está en la aparición de los “free-riders”. Se considera como tales a aquellas personas u organizaciones que sin respetan las normas intentan maximizar los beneficios que le pudiera aportar el recurso compartido sin importarles la sostenibilidad de todo el sistema.
Tradicionalmente el mundo de los recursos naturales ha sido el escenario donde más se ha utilizado este modelo de gestión. Por ejemplo, los bosques alrededor de los pueblos de los que se extraían leña o el pasto han funcionado, en muchas ocasiones, bajo los parámetros aquí brevemente explicados. En la actualidad la emergencia y el rápido desarrollo de algunos recursos digitales ha avivado la posibilidad de hacer uso del modelo procomún aprovechando los nulos costes de intercambio y reproducción de éstos. En efecto, desde espacios como el conocimiento, la cultura o el software libre han surgido comunidades que han querido proteger y enriquecer procomunes sin la necesidad de acudir para ello al modelo de propiedad pública o privada. Así, por ejemplo, el código de muchos programas de software libre se gestiona actualmente como un commons, en el sentido de que toda la comunidad tiene la posibilidad de usarlo y explotarlo pero al mismo tiempo también asume la responsabilidad de aportar a él para hacer el entorno sostenible. En este sentido se trata de recursos que son de todos pero de nadie al mismo tiempo. Hay que matizar también qué quiere decir libre acceso en este contexto ya que puede significar diferentes cosas. Es decir, en el caso del bosque que antes señalábamos, es un procomún al que solo tendrían acceso, normalmente, los miembros del pueblo, mientras que los programas de software libre (y los recursos digitales en general) son de acceso universal, si bien es cierto que de la conservación del recurso siempre hay encargada una comunidad más o menos identificada.
Llegados a este punto, al pregunta es ¿es posible la empresa del procomún? o dicho de otra forma ¿es posible la sostenibilidad económica de una organización alrededor de un recurso del que no puede apropiarse?
Personas con conocimiento, pasión y conectadas, estas tres variables pueden ser el comienzo de cambios importantes en muchos sectores.
Pongamos uno de los clásicos: el automóvil. En los USA han creado una empresa llamada Local Motors que apuesta por la comunidad como motor de diseño y desarrollo y por el Open Source como forma de no apropiarse en exclusiva del conocimiento generado en comunidad. El siguiente vídeo resume la filosofía de la empresa.
De entre todos los diseños colgados en la comunidad de Local Motors, ésta elige el ganador teniendo muy en cuenta los votos y valoraciones del resto de individuos. Una vez seleccionado el coche puedes seguir participando desarrollando el coche, es decir, eligiendo el chasis, los frenos, los interiores, etc. que llevará el coche. Una vez más el peso de la comunidad es determinante en la elección aunque la palabra final está en manos de Local Motors para asegurar la viabilidad del asunto.
Lo siguiente que puedes hacer es comprarlo. Sí, porque la idea es fabricar estos coches. Por ahora, la empresa es reciente, solo un modelo tiene asegurada su entrada en producción. Es el Rally Figther un coche pensado para el sur del país.
El coche se fabricará en Phoenix, porque la idea de la empresa es siempre fabricar en una escala lo más local posible. Así, por ejemplo, el coche de Alaska requerirá abrir una fabrica en Alaska y el de San Francisco, pues eso, allí mismo. Sólo se fabricarán 2.000 unidades de cada coche, pero lo realmente curioso es que si compras el coche (unos 60.000$ el Rally Fighter) tienes que montártelo tú en Phoenix (ver foto) con las herramientas que allí te dará Local Motors (siempre con la ayuda de las personas de la empresa). La idea es que no solo sea parte de la experiencia el participar en el diseño de tu coche sino que también fabricar tu propio coche sea algo cercano a ti. Para ello puedes llevarte algunos amigos y compartir espacio con otras personas que también estarán construyendo su coche (montar el coche lleva dos fines de semana de tres días cada uno de ellos).
Como es fácil de adivinar Local Motors no aspira a vender coches a millones. Su público tiene mucho que ver con los apasionados del motor que quieren tener un coche en el que han participado y que además está especialmente pensado para una necesidad o entorno específico. Es por lo tanto una iniciativa glocal; apuesta por la comunidad global (para hacernos una idea los ganadores de los últimos concursos son un rumano y un francés) pero para buscar una solución y un desarrollo local.
Por último, puedes participar en las modificaciones o extensiones del coche. Es decir, la comunidad, para cada modelo, diseña opciones para tunear (personalizar) el coche. Estas extensiones te las puedes bajar (el diseño para desarrollarlas se entiende) de la propia web de Local Motors e incorporarlas en tu modelo.
Todos los diseños, desarrollos, extensiones, etc. están licenciados con creative commons de forma que cualquiera puede hacer uso de los mismos. Esta fórmula es esencial a la hora de promover la cooperación entre los miembros de la comunidad (o dicho de otra forma; para no reinventar la rueda constantemente). En fin, seguimos en la búsqueda de iniciativas económicas que sobre la base de Internet innoven en su modelo de gestión y de negocio, ¿conoces alguna?
Forvo, es una comunidad que tiene por objeto lograr recoger la pronunciación de todas las palabras en todos los lenguajes del mundo. Y no van por mal camino ya que a día de hoy son casi 850.000 las palabras pronunciadas que alberga esta comunidad en más de 150 idiomas distintos.
Estas pasadas Navidades tuve la oportunidad de charlar con Israel y Félix dos de los promotores de esta comunidad. Y es que todo este trabajo de grabar todas estas pronunciaciones se hace de una manera distribuida por miles de usuarios en todo el mundo de forma voluntaria (en la fecha en la que escribo este post la comunidad tiene exactamente 107.001 usuarios). Sin duda este aspecto es relevante porque una de las cuestiones más interesantes de la iniciativa es que la voz de estas pronunciaciones es humana y no sintética lo que da lugar, por ejemplo, a comparar los distintos acentos con los que se habla un lenguaje en función de la geografía.
En nuestra conversación hablamos de muchos temas, pero especialmente de dos. Por un lado, de la típica pregunta que rodea siempre a este tipo de actividad colaborativa; ¿Por qué miles de personas invierten parte de su tiempo en introducir, sin contraprestación económica, la pronunciación de palabras? Resulta difícil especificar las causas pero algunas que apuntamos fueron: a las personas nos gusta colaborar y sentirnos parte de una acción colectiva, los usuarios sienten que están aportando a un proyecto donde el objetivo final (sumar todas las pronunciaciones) es más importante que cualquier tipo de lucro o logro personal, el formar parte de una iniciativa tan ambiciosa (all the words in the world. Pronounced), la facilidad de uso a la hora de grabar, descargar, etc, las pronunciaciones, cierto componente de juego al introducirse rankings y estatus diferentes en función del grado de participación y, finalmente, la utilidad percibida por muchas usuarios para sus propias necesidades.
Un segundo tema que tuvo mucha presencia fue el de la sostenibilidad de la iniciativa. Ante el crecimiento de la comunidad los promotores de Forvo descubren que la gestión de la misma les lleva cada vez más tiempo. Esto en sí es positivo porque, en primer lugar, les apasiona hacer cosas por y para Forvo y, en segundo lugar, es una señal de la relevancia de la misma. Para poder hacer sostenible esta dedicación, no obstante, es necesario encontrar un modelo de negocio que genere ingresos que puedan financiar la dedicación de estas personas. Y en ello andan en estos momentos. Desde luego son muchos los sectores, las empresas y las personas que han mostrado interés por el uso de estas pronunciaciones pero la idea no es cobrar por usarlas, ya que éstas tienen una licencia creative commons que da libertad para copiarlas, utilizarlas y distribuirlas (y esto no va a cambiar bajo ningún concepto). Quizás la solución pase por el desarrollo ad-hoc de aplicaciones y herramientas a partir de las pronunciaciones y funcionalidades técnicas presentes en Forvo.
En todo caso, Forvo ya es para mi uno de esos casos a seguir con atención para evaluar las posibilidades y limitaciones de una forma diferente de economía basada en la producción distribuida en comunidad.
Mozilla es uno de los casos que con más frecuencia referenciamos cuando hablamos de Empresa Abierta en OBEA. Ahora estamos profundizando más en alguno de ellos y, en mi caso, me he decidido por esta organización.
Lo primero que he intentado es dotarme de un marco de análisis que utilizado no sólo en este caso, sino en otros que están por investigar, permita obtener unos resultados mínimamente comparables. De entre las muchas opciones me he decidido por utilizar el concepto de Modelo de Negocio de los autores Osterwalder, Pigneur y Tucci que se muestra en la siguiente imagen.
No os quiero castigar con el análisis punto por punto que hemos hecho de Mozilla siguiendo los puntos del Modelo pero si me gustaría compartir con vosotros, las que para mi son las cinco cuestiones clave del caso Mozilla en lo que se refiere a sus carácter de Empresa Abierta.
Producto: Da igual que seas una empresa abierta o cerrada, cuadrada o redonda, sin un producto o servicio competitivo no hay ninguna probabilidad de supervivencia.
En este sentido Mozilla cuenta con Firefox como su producto estrella. Su cuota de mercado crece y ya se sitúa alrededor del 20-25% a nivel mundial desafiando al todopoderoso Internet Explorer (además su penetración entre los usuarios más avanzados de Internet es especialmente importante). El hecho de que cada vez más personas usen esta aplicación se debe, principalmente, a sus importantes ventajas prácticas; flexibilidad (multitud de complementos para hacer la experiencia de navegar a tu medida), personalización estética, seguridad, etc. Una de las debilidades tradicionales de Firefox ha sido su excesivo consumo de memoria, pero parece que este problema ya está en vías de solución en las nuevas versiones.
Gestión: La empresa abierta descentraliza las decisiones haya donde esté el conocimiento para ello, en el modo más “local” posible, hasta el límite de dejarlas en manos de los propios usuarios (personas que no forman parte de la organización), si son éstos los mejores conocedores de lo que está en juego. De esta forma consigue una mayor efectividad, más velocidad de acción y una capacidad de innovación mucho más potente al dar cabida a una mayor heterogeneidad .
Así, por ejemplo, en Mozilla existe un concepto fundamental que es el “modulo”. Un modulo es un conjunto de ficheros que implementan una funcionalidad en el código. También existen módulos no técnicos, que se podrían asemejar a los procesos de gestión de una organización. Cada uno de ellos tiene un “dueño” que toma las decisiones sobre qué cambios de los propuestos se introducen en el software de su módulo y es también, al mismo tiempo, responsable de dinamizar la comunidad del módulo para lograr el mayor número posible de aportaciones de otros individuos. Existe en Mozilla también la figura de Super-Reviewer, éste tiene por objetivo validar los cambios aceptados por los dueños de los módulos cuando estos cambios tienen influencia en terceros módulos por ejemplo. Si seguis los links que os he ido dejando a lo largo de este párrafo comprobareis que muchos de estos dueños de modulos y super revisores no pertenecen a Mozilla.
Y en la piramide el dictador benevolente. En caso de disputas entre módulos, dentro de módulos, entre revisores y dueños de modulos, etc. son ellos quienes toman la decisión final. En el caso de Mozilla hay dos “dictadores”: para temas técnicos Brendan Eich y para temas de gestión Mitchell Baker. En resumen, Mozilla no es una democracia, es una meritocracia, en el sentido de que es la propia comunidad quien hace emerger a los líderes en función de su conocimiento y capacidad de movilización y luego son éstos, en diferentes estratos, quienes toman las decisiones finales. Todo el mundo puede aportar ideas, conocimiento, etc. pero sólo algunos determinan el rumbo final a seguir.
Competencias nucleares: ¿En qué sobresale Mozilla? Bueno, hay una parte de personas de su equipo que son buenos programadores, pero ellas solas no podrían desarrollar todo el software; también hemos visto, a grandes rasgos, que gestionan un complejo pero efectivo modelo de gestión pero, lo realmente distintivo, su competencia nuclear, es su capacidad de implicar a las personas en el logro de un propósito común (un 40% del código en los producto de Mozilla está desarrollado por no empleados). En este caso, lograr que Internet sea un espacio público abierto y accesible. La coherencia de las acciones que emprende Mozilla con respecto a esta misión es un elemento básico, pero más allá de esto, es la capacidad de difusión de este propósito lo que sorprende y abruma. La intensidad de comunicación de una empresa abierta es fundamental.
Modelo Financiero: Lo primero es la transparencia, año a año la presidenta presenta y comenta en su blog las cuentas auditadas. Además están escritas unas FAQ específicas para temas financieros. Lo segundo los resultados, los ingresos fueron de unos 75 millones de dólares y los gastos de unos 33 millones de $…Por último, la coherencia una vez más, los beneficios que obtienen Mozilla se reinvierten en el propio proyecto. No en vano, es un resultado conseguido entre todos los miembros de la amplísima comunidad Mozilla.
Empecemos por lo fácil, los costes. Al contar con las aportaciones de miles de personas en sus más diversos procesos los costes de mano de obra (los más importantes en una empresa de estas características) son relativamente reducidos. Mozilla contaba al auditar las cuentas con sólo 150 empleados.
Pero la parte interesante es la de los ingresos ¿cómo obtener ingresos cuando distribuyes tu producto gratuitamente? En el caso de Mozilla el 88% de sus ingresos provienen de Google. Más concretamente, del hecho de que Google sea el buscador predeterminado y donde terminan aterrizando la mayor parte de las búsquedas que se hacen a través de la cajita de búsqueda que presenta Firefox. Este acuerdo entre Mozilla y Google seguirá en vigor al menos hasta noviembre de 2011 lo que asegura la viabilidad del proyecto en este periodo de tiempo.
Cuando apuestas porque sean los usuarios los actores principales de tu actividad y además persigues que Internet sea un espacio abierto y accesible para todos es imposible cobrar por usar Firefox. Y esta es una lección importante en lo que respecta a la empresa abierta; se requiere mucha innovación en el modelo de ingresos. Hay personas que ridiculizan estas nuevas formas de generar ingresos, considerándolas poco menos que un juego. Yo no lo haría, a Mozilla le reportaron en 2007 75 millones de $. Realmente, ocurre que determinar las fuentes de ingresos más viables se ha vuelto más complejo y requiere de una reflexión bastante profunda. No obstante, parece claro que la empresa abierta puede basar su estrategia de ingresos en al activo más importante que puede llegar a tener: el número de individuos que es capaz de congregar a su alrededor.
Somos conscientes de que en el tejido industrial que nos rodea es difícil plantear un modelo como éste, no obstante, también nosotros vemos brotes verdes. Por un lado nacen nuevas empresas y por otro lado en las empresas ya existentes emergen nuevos proyectos dándose la circunstancia en ambos casos de tratarse, en algunos de ellos, de negocios más centrados en el conocimiento, en un enfoque más específico y segmentado de usuario final y en un carácter global. Ahí es donde pensamos que las empresas pueden apostar por la innovación organizacional adoptando modelos como los someramente expuestos en este post.
Hace unos días hablaba del caso del Instituto de Empresa y de cómo la liberación de los contenidos docentes por si sólo me parecía un objetivo necesario pero poco ambicioso si queríamos hablar de Universidad Abierta u Open University.
Sobre este tema un par de apuntes. Uno primero es que esta mañana hemos hemos presentado la iniciativa OpenCourseWare en el rectorado de nuestra universidad, Mondragon Unibertsitatea, y ha sido acogida con buena disposición habiéndose abierto una línea de trabajo para incorporarnos en un futuro cercano a este proyecto.
Pero claro, aprovechando la ocasión, y esta es el segundo de los apuntes, hemos explicado nuestra visión de que la universidad debe ir más allá de esta iniciativa y adoptar otras que la acerquen más a un verdadero estatus de apertura. Vía Iñaki, hemos presentando el ejemplo de la Universidad de Salamanca (USAL), que ha puesto en marcha la Oficina del Conocimiento Abierto (OCA) cuyo objetivo es potenciar el movimiento Open dentro de la propia Universidad. Desde su página web tenemos acceso a sus cuatro ejes de actuación principales:
la definición y aplicación de políticas de estándares abiertos para la transmisión y comunicación de información en la USAL. Esto implica la selección y aplicación de estándares en los formatos de comunicación de información, tanto interna como externa, de la Universidad. Se trata, obviamente de estándares abiertos, e incluye labores de estudio, diseño y pedagogía acerca del uso de estándares así como de conversión de materiales anteriores.
el uso de software libre, es decir, de programas que pueden usarse, copiarse, distribuirse y modificarse libremente, y cuyo código es público y pueder ser estudiado y mejorado. Este tipo de programas, que en la actualidad gozan de una madurez técnica difícil de igualar, favorecen la independencia tecnológica de la Universidad, y ofrecen mejores soluciones para abordar los problemas de seguridad, privacidad y transparencia, así como la preservación digital de los datos e informaciones archivadas.
la difusión en abierto de materiales docentes, conocida también como Open CourseWare (OCW): El OCW es una iniciativa originaria del Massachussetts Technological Institute (MIT), básicamente consistente en facilitar el uso en Open del material docente de muchos de sus cursos disponibles on-line. Esta política ha facilitado la reutilización y producción de nuevos materiales en otros muchos sitios, pero también ha aumentado extaordinariamente el número de alumnos matriculados, al actuar como una especie de escaparate de lo que el MIT podía ofrecer. Esta iniciativa ha sido seguida por otras muchas universidades, formándose el OCW Consortium. Algunas universidades españolas pertenecen ya al Consorcio, así como la red Universia, de la que la Universidad de Salamanca forma parte.
Open Science: la idea básica es la libre difusión de la investigación científica. El fruto más común del Open Science toma la forma de revista científica en formato electrónico, distribuida por Internet, naturalmente de libre acceso y en la cual los artículos a texto completo pueden descargarse y usarse libremente.
Cierto es que no dicen nada del tema de las patentes ni de la organización de la universidad como una red abierta a la sociedad (empezando por los propios alumnos) pero en fin, seguro que entra dentro de su ideario implícito también. Lo único que hecho de menos en este proyecto es un canal de comunicación abierto (por ejemplo un blog) donde retransmitan cómo es la experiencia de empujar su universidad hacia territorio Open. Seguro que todos aprenderíamos mucho.
La noticia de que El instituto de Empresa ha liberado sus contenidos multimedia ha sido una de las noticias del día sin duda. Enrique Dans, profesor en esta institución destaca en su blog las ventajas que para el Instituto de Empresa puede tener esta iniciativa: mayor visibilidad, posicionamiento como referencia y aumento del interés de los potenciales alumnos y empresas al poder éstos ver de antemano parte del material que se produce.
Lo cierto es que a nivel mundial ya hay una iniciativa, el Open Courseware Consortium, que agrupa a universidades que comparten parte de sus contenidos bajo una licencia Creative Commons. Este mismo año la UPV/EHU se adhirió a esta iniciativa y ya estaban antes otras universidades españolas. Sin embargo, tengo la sensación personal de que por aquí este movimiento tiene poca fuerza aún, y que los cursos y los materiales compartidos son más bien escasos. Quizás este movimiento del Instituto de Empresa avive un poco el interés por la iniciativa Open Courseware, ¡¡ojalá!!. Algunas universidades americanas sí que han apostado fuerte como por ejemplo el promotor principal de esta iniciativa , el MIT, que ya desde hace unos años ha abierto muchos de sus cursos a través de su plataforma MITOPENCOURSEWARE. Sin embargo no es la única, Berkeley o Stanford son otros ejemplos de universidades que hacen cosas interesantes en este campo.
No estoy seguro sobre cuál puede ser el problema por el que por aquí este fenómeno no esté teniendo mucho desarrollo. Se me ocurren dos explicaciones, una primera tiene que ver con el hecho de que las universidades, y sus profesores, aún están convencidas de que proteger información es poder cuando, realmente, en está época compartir información incrementa el valor de la misma y de su poseedor. La otra posibilidad que me viene a la mente es que la universidades sí que sean conscientes del valor de compartir conocimiento pero que no tengan los suficientes contenidos como para que les resulte atractivo dejarse ver. Sería pues, una estrategia de proteger la pobreza no la riqueza. Realmente, si esta segunda razón es de peso el movimiento del Instituto de Empresa es muy inteligente al ser un reto para que los demás también se desnuden y dejen ver sus vergüenzas, porque si no lo hacen podemos pensar que tienen mucho que ocultar y poco que enseñar.
¿Quiere esto decir que el Instituto de Empresa es una institución abierta? Realmente es un paso importante pero una universidad abierta debería significar más cosas, como por ejemplo…
La investigación que la universidad produce debería ser de acceso libre. (lo que choca frontalmente con el sistema de publicación en revistas de pago actual y, consecuentemente, con la forma en la que se valoran, al menos en parte, los méritos del claustro)
Los materiales de los cursos deben ser recursos educacionales libres. (este es el punto del que hemos hablado en este post)
La universidad debería adoptar por defecto software y estándares de código abierto.
Si la universidad tiene patentes estaría dispuesta a licenciar dichas patentes gratuitamente para software de código abierto, medicamentos esenciales…y otro tipo de bienes públicos de primera necesidad
La universidad funciona como una red que refleja la naturaleza abierta de la web.
Este último punto supone, entre otras cosas, cambiar la forma en la que nos relacionamos con los alumnos no sólo en el proceso docente sino también en la forma en que incorporamos sus opiniones, conocimientos y experiencias desde el momento mismo en el que estamos concibiendo las asignaturas hasta el momento de su valoración. También supone abrir la universidad a la sociedad, romper el entorno cerrado de las clases y los proyectos de investigación, y escuchar las inquietudes e ideas de otras personas para conversar y colaborar con ellas de tú a tú. Realmente, es un cambio muy importante y que puede producir vértigo a primera vista pero, también es una oportunidad para aquellas universidades que quieran ser diferentes, que quieran sobresalir de la sobrevalorada normalidad. ¿Podemos/queremos ser nosotros esa universidad?