Andamos intentando echar una mano a una serie de empresas que tratan de crear espacios colaborativos dentro de su organización. Más concretamente, dentro de la Pirámide del Compromiso que proponen desde Las Indias estamos peleando para dar el salto a unos contextos de mayor participación entre los integrantes de la empresa. Se trata, en definitiva, de repensar las Intranets tradicionales intentando hacerlas más sociales, aprovechando lo que hemos aprendido en Internet en los últimos años.
Como era de esperar está siendo un camino lleno de obstáculos en el que estoy entendiendo perfectamente a Dreig cuando dice aquello de que no estamos educados para participar. Sí, nos está costando mucho. Sobre todo es difícil poner en valor el concepto de participación y esto lo digo en dos sentidos:
- Las personas consideran que lo que saben no tiene valor. En este posicionamiento hay una mezcla de timidez, falta de confianza y, finalmente, el no querer salir de una zona de confort que proporciona el pasar desapercibido.
- Los individuos piensan que para la empresa tampoco es importante esto de la participación. Subyace la idea de que lo que cuenta es la acción que cada uno puede aportar: diseñar, producir, vender, etc. lo relacionado con el aprendizaje, la reflexión compartida, etc. pasa a un segundo (o quinto) plano para el que no hay tiempo.
El hecho de que las empresas sean aún muy reticentes a difundir entre sus empleados información de valor tampoco ayuda precisamente. Y es que las personas, emulando a su organización, tienden a pensar que ocultar información es una estrategia más valiosa que transparentar aquello que saben. Es decir, si la empresa no da a conocer el documento X porque puede terminar en manos de terceros (competidores por ejemplo), las personas tienden a pensar que ellas tampoco explicitarán lo que saben pues puede acabar siendo utilizado por quien no debería…
En fin, seguiremos en la pelea e intentando traer algunas ideas para solucionar estos obstáculos.
Uno año más, nuestros amigos de Estia, organizan la conferencia Projectics el 7 y 8 de octubre en Bidart y San Sebastian respectivamente (llega ya a su XVI. edición por cierto). Este año los temas elegidos para trabajar en el congreso son innovación sostenible, gestión y desarrollo de competencias. En esta edición participamos de forma activa con una ponencia que trata de presentar nuestras ideas sobre empresa abierta tras la experiencia del estudio de campo realizado este año en colaboración con MIK y la EOI. Más concretamente participaremos el día 8 a las 11:30h en una sesión sobre Organización y Sistémica (programa del evento).
La idea no es dar una ponencia al uso, sino presentar en cinco diez minutos las ideas más importantes y debatir el resto del tiempo (una hora en total) con otros ponentes sobre las posibilidades y limitaciones de los conceptos tratados. Para estas ideas iniciales nos han pedido que hagamos un pequeña presentación que dejo a continuación.
Realmente, en el grupo tenemos muchas dudas sobre si estas ideas, tan rotundas, reflejan bien los conceptos a los que nos ha llevado la investigación. Así que, las presentamos como un guión para provocar la conversación y no como unas conclusiones en sí mismas. Otro tema que nos gustaría contrastar con los investigador@s presentes es sobre los siguientes pasos en nuestra camino. Se nos abren muchas posibilidades; podemos seguir recopilando casos, hacer estudios más cuantitativos, intentar desarrollar metodologías que faciliten la transferencia de estas ideas a la empresa, etc. etc. En fin, que como siempre dejaremos más preguntas que respuestas a nuestro paso. ¡A ver si nos vemos por Donostia!
(Gran parte del texto de este post está compuesto por fragmentos del libro “Un mundo sin pobreza” de Muhammad Yunus, por no cansarme y cansaros con las referencias continuas a él dejo esta referencia genérica al comienzo)
Empezamos por lo que sí me parece los mismo; creo que cuarto sector y empresa social identifican una misma realidad. Existe alguna pequeña divergencia entre ellas pero creo que poco sustancial.
Sigamos ¿Que hay de la diferencia entre empresa social y “empresa normal”? Al igual que en las segundas, las primeras producen bienes y servicios, y los ofrece a sus clientes a un precio determinado. Sin embargo, el objetivo básico de la empresa social es generar beneficios sociales para las personas con quien entra en contacto. Puede que la empresa genere con su actividad beneficios, pero los inversores que la apoyan no obtienen ninguno, una vez recuperada la cantidad de dinero original que invirtieron. En lugar de transferirse a los inversores, el superávit generado por la empresa social vuelve a reinvertirse en la misma empresa. De esta forma se consigue que el ánimo de lucro nunca sustituya al impacto social como el determinante último de la acción. En este sentido, una empresa social es aquella sin perdidas y sin dividendos (las empresas consideradas del cuarto sector sí que contemplan el reparto de dividendos razonables entre los propietarios, y esto es lo que básicamente las diferencia de las empresas sociales).
¿Es lo mismo una cooperativa y una empresa social? No necesariamente, el cooperativismo no está orientado intrínsecamente a generar beneficio social. Es decir, los intereses de las personas que se unen para compartir la propiedad de la organización son, en gran parte de los casos económicos, ya que quieren obtener un beneficio financiero que se repartirán posteriormente. Es cierto que muchas cooperativas destinan una parte de sus beneficios a obras sociales pero esto recuerda más a un programa de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que a una empresa social.
Y, ¿no es lo mismo la RSC y la empresa social? La filosofía de la RSC es, en muchos casos, un tanto contradictoria. Tomo las palabras de Yunus para explicarlo:
[la filosofía de la RSC consiste en] consigue tanto beneficios como sea posible, incluso aunque sea necesario agravar problemas sociales, pero, entonces, dona una cantidad de los beneficios a causas sociales[...]que haga algo que favorezca a los intereses empresariales. Y no olvides nunca explicar a bombo y platillo lo generoso que eres.
En definitiva, como los directivos de las empresas son responsables ante los propietarios o accionistas, deben dar prioridad a los beneficios económicos. Si aceptarán reducir los beneficios en aras del bienestar social, los propietarios tendrán motivos para sentirse estafados.
¿Es lo mismo empresa social y filantropía? No, la empresa social es autónoma económicamente. No necesita inyecciones de dinero externo constantemente. Además, las personas que invierten en empresas sociales recuperan el capital que pueden volver a reinvertir, o no, en la misma empresa. Es decir, al contrario que una ONG, por ejemplo, una empresa social tiene que generar sus propias mecanismos económicos de sostenibilidad al mismo tiempo que realiza una importante labor social. En definitiva, lo que busca la empresa social es escapar de la fuerza gravitacional que genera la dependencia de la caridad.
Otro tema es si tiene sentido la empresa social o es una utopía más, o qué tipo de objetivos y misiones puede acometer una empresa social en nuestro entorno, pero eso lo dejo para otro post (o para que alguno de vosotros se anime claro…)
La foto es de waltarrrr´s
Si hace un tiempo era el caso LEGO y el concepto de innovación abierta lo que más me ocupaba, ahora es el caso Mozilla y la innovación abierta lo que me está tocando presentar bastante.
Para explicar el caso utilizo, básicamente, dos recursos. Por un lado, la entrevista a Mitchell Baker (CEO de Mozilla) que publicó hace ya algún tiempo McKinsey Quarterly, y por otro lado un conjunto de transparencias que intentan organizar evidencias (la mayoría sacadas de la web de Mozilla) que muestran porque consideramos a esta organización como un ejemplo claro y didáctico de empresa abierta. Obviamente, no tratamos de convencer a las empresas de que mañana tienen que parecerse a Mozilla, tan solo pretendemos generar debate sobre algunos aspectos de la gestión de nuestras organizaciones con el objetivo de crear un ánimo de cambio e innovación en ellas.
Al presentar el pasado martes a los asistentes al taller sobre “Estrategia de la PYME en Internet” en Miramón Enpresa Digitala el caso me comprometí con ellos a hacerles llegar dichas transparencias, así que ahí van:
(Para descargarlas pincha aquí)
Básicamente la idea que traslado es que cinco son las principales características que hacen abierta a esta organización:
- Proposición de valor: Firefox (principal producto de esta empresa) es competitivo al mismo tiempo que persigue un propósito social: hacer de Internet un espacio abierto, público y accesible. Este fin está interiorizado plenamente en todas las acciones y decisiones de la organización.
- Participación: El 40% del código de Firefox está desarrollado por personas no pertenecientes a la empresa en sí, y lo hacen de manera voluntaria y altruista ¿Cuáles son las claves de esta dinamicidad? Intento presentar evidencias que hablan de variedad de formas de participación, incentivos, recursos creativos, propósito, etc.
- Transparencia: Mozilla es una organización intensiva en comunicación. Cuenta con más de 400 blogs que relatan lo que sucede a cada momento en cada uno de los procesos (una vez más, no todos ellos escritos por personas de Mozilla). Además sus directivos también blogean y es increíblemente transparente con todo lo que tiene que ver con sus decisiones financieras.
- Gobernanza: ¿Cómo se organiza la inteligencia colectiva para desarrollar de manera eficaz un producto tan complejo como Firefox? A mi me gusta mucho la frase que utiliza la propia gente de Mozilla cuando se les realiza esta pregunta “Mozilla no es una democracia”. En su lugar tenemos otros conceptos organizativos interesantes como subsiedariedad, modularidad, meritocracia o dictador benevolente.
- Modelo financiero: Mozilla da gratis su producto así que ¿De dónde provienen los ingresos para soportar su actividad (más de 200 empleados)? Aquí analizamos su acuerdo con google, verdadero sustento de la compañía. Además aprovechamos para hablar de que quizás sea un buen momento para todos de analizar nuevos modelos de ingresos.
Este miércoles nos reunimos los chicos de OBEA en Orue para hablar de todo un poco y, seguramente, puede ser un buen momento para echar la vista atrás y pensar sobre el camino recorrido hasta ahora, no tanto en cuanto a los proyectos concretos como a los conceptos que hemos ido manejando desde el principio.
Todo comenzó con el blog de Julen allá por mediados del 2005. A partir de él entramos de lleno en la web 2.0, asistiendo asombrados a la democratización de los medios de producción y difusión de información en Internet. Creo que fuimos conscientes desde el principio que aquello era más que el uso de unas aplicaciones tecnológicas, tras ellas intuíamos la aparición de nuevos valores y actitudes que cambiarían muchas de las formas de hacer de las organizaciones del siglo XXI. Así empezamos a indagar en el concepto de la conversación entre iguales, es decir, entre las empresas y las instituciones y sus clientes, usuarios, etc. Lógicamente estos nos ha llevado a acercarnos al mundo del Marketing y de la Comunicación, ya que la conversación que planteamos como deseable en este nuevo entorno 2.0 supone una revolución importante a la hora de encarar las relaciones entre productores y consumidores.
Pero quisimos ir un poco más allá y pensamos que una conversación puede servir para poner en común la inteligencia de las personas de forma que sea posible generar un valor importante en tal interacción. En efecto, cuando una cantidad cada día mayor de personas, tienen voz y conocimiento (como sucede en la sociedad actual de los países desarrollados), canalizar toda ese potencial para impulsar la innovación en las organizaciones parecía un paso lógico y atractivo. Y así, nos acercamos al mundo de la innovación, donde hemos dado mucha guerra con el concepto de innovación abierta.
Sin embargo, no hemos querido crear la expectativa de una oportunidad sin necesidad de cambios, en muchas ocasiones, “dolorosos” para las organizaciones. Así, hemos hecho mucha incidencia en los conceptos de transparencia, identidad digital y en convencer a las organizaciones de la necesidad de compartir información (y en consecuencia de explorar nuevas formas de encarar los derechos de propiedad) como forma de poner en marcha procesos de conversación y co-creación.
Llegados a este punto comprendimos que estos nuevos valores y actitudes hacían posible, junto con otros cambios en el entorno, no sólo actuar sobre procesos concretos (innovación, marketing, etc.) sino imaginar también un tipo sustancialmente diferente de organización menos centrada en la eficiencia y más en la innovación, la capacidad de adaptación y la velocidad de acción; un modelo que denominamos Empresa Abierta y al que le estamos dedicando una considerable energía en los últimos tiempos.
Visualizamos la empresa abierta como una comunidad de individuos, fuertemente conectados por las nuevas tecnologías de la web social, en la que pierde importancia la dicotomía dentro/fuera (empleados o no empleados) porque todos ellos, de forma colaborativa, son capaces de aportar valor para desarrollar un producto o servicio que es competitivo en el mercado. Para entender mejor las posibilidades, límites y formas de ser de este modelo de organización estamos investigando algunos temas que ya nos acompañan desde hace tiempo como, por ejemplo, la maximización de la participación o contribución de los individuos a una comunidad o espacio común o la descentralización, la subsiedariedad y la autogestión en la toma de decisiones.
Pero, ante todo hemos querido poner el acento en que la empresa abierta sitúa en primer lugar a las personas, a los individuos que se adhieren libremente y temporalmente (desde dentro o fuera de la propia organización) a un proyecto colectivo ¿Qué podemos hacer para contar con el compromiso e implicación real de estas personas? Para responder a esta pregunta hemos dedicado mucho esfuerzo a entender la teoría de la autodeterminación, pero nos ha parecido especialmente sugerente el concepto de empresa con propósito como forma de conectar a las personas en un proyecto común y motivador. En esta labor de dar más protagonismo al individuo también hemos analizado la ética hacker como fuente de ideas orientadas a conseguir más emoción, diversión, significado, etc. en la actividad de las personas en el seno de la comunidad/empresa.
Personas proactivas, conectadas y con poder de decisión (más el entorno turbulento que nos rodea) hacen de la empresa abierta un espacio poco predecible, o dicho de otra forma, nada contralable, lo que no es fácil de aceptar dentro de nuestros esquemas actuales ligados al ciclo PDCA. Romper con ellos para dar lugar a espacios emergentes donde el conjunto de elementos de la organización son quienes a través de sus acciones locales determinan el comportamiento y la dirección global a cada momento, por encima de los interminables procesos de planificación, es otro de los temas encima de la mesa de OBEA.
Bueno pues de forma sintética esto es de dónde venimos y dónde estamos, mientras que el encuentro del próximo miércoles marcará hacia dónde vamos. Una vez más, quiero resaltar que estos nuevos modelos en los que estamos investigando no son necesariamente apropiados para todo tipo de organizaciones, pero sí que estamos convencidos que pueden resultar valiosos para muchas de ellas. Nuestro campo es la innovación organizacional y en él seguiremos mientras el cuerpo aguante
En todo caso, me gustaría acabar con una confesión, yo quería escribir un itinerario emocional de OBEA pero mis reconocidas limitaciones en este campo me han llevado finalmente a escribir esto tan aburrido de los conceptos de la investigación. Tengo la esperanza de que alguno de mis emotivos colegas se anime a acometer este reto que dejo aquí y ahora en sus manos.